Goujons de salmón rosado, bollitos de pan coreano, una salsita picante y ensalada fresca.
Un carpaccio de ternera, donde no se llega a ver las láminas de carne porque van envueltas. Pero el sabor estuvo logrado.
Un carpaccio de ternera, donde no se llega a ver las láminas de carne porque van envueltas. Pero el sabor estuvo logrado.

El restaurante Mburicao cumple 23 años de existencia y aprovechó esta conmemoración para presentar las modificaciones introducidas a su carta. La nueva propuesta gastronómica se basa como es costumbre de este local, primordialmente en la cocina internacional, con énfasis en los clásicos con algunas reinterpretaciones y nos llamó la atención el agregado de algunos platos que representan a la cultura árabe.

Mburicao ofreció una cena donde reunió a invitados especiales, a sus clientes fieles y a los representantes de la prensa. Se sirvió un menú degustación de seis pasos que representaban los nuevos platos que se incorporaron. La carta todavía no estaba impresa pero pudimos acceder a una copia del proyecto que estaba aprobado.

Esto nos permitió distinguir que no se trata de un menú muy amplio. No es como aquellos cuadernos donde uno tiene que hojear y hojear para decidirse a elegir algo, sino que tenía reducidas opciones en cada ítem. Unas cuantas entradas, pocas ensaladas, pocas sopas. En donde se puso acento fue en las carnes, especialmente en las carnes vacunas, los pescados y mariscos. Especial atención también se puso en los arroces y las pastas.

Kibbe de cordero y humus de garbanzo. El aspecto exterior del Kibbe ya deja ver que no tiene la textura adecuada. Y el humus y la salsa de yogurt tampoco alcanzaron su punto.
Kibbe de cordero y humus de garbanzo. El aspecto exterior del Kibbe ya deja ver que no tiene la textura adecuada. Y el humus y la salsa de yogurt tampoco alcanzaron su punto.

“La nueva carta del Mburicao se caracteriza por ser variada, única y con platos exquisitos, donde se fusionan la cocina paraguaya, la francesa, y la cocina italiana, todo con un toque vanguardista que sólo el sello de Mburicao puede brindar. Es un lugar donde los clásicos y las nuevas tendencias conviven en armonía”, explicó Néstor Filártiga, director gerente del conocido local gastronómico.

De cocina paraguaya vimos, entre las entradas, el mbeju, en una versión que lleva rúcula, cebollita de verdeo, cherrys con hilos de cordero braseado y coronado con un huevo poche.  Igualmente, Mandi`o chyryry, que en la idea de Mburicao, se presenta con cremoso de huevo, queso Paraguay y hongos frescos. Y finalmente entre los caldos y potajes, la sopa de Surubí con queso Paraguay.

En los últimos años, Mburicao se caracterizó por incorporar muchos platos de vanguardia, ya sea por las recetas o por la utilización de productos. Esta versión de la carta, hace un giro hacia los clásicos, que si bien llevan toques de innovación, no representan la adopción de platos. Salvo el caso de dos, que nos llamaron la atención. Se trata del Kibe de cordero, humus y sabores del Medio Oriente y la ensalada tabulé libanesa con camarones, ambas muy representativas de la cultura árabe.

Un medallón de lomito coronado por un toque caprese que tiene tres texturas de tomate, sobre un colchón de risotto al funghi.
Un medallón de lomito coronado por un toque caprese que tiene tres texturas de tomate, sobre un colchón de risotto al funghi.

Se trata, en general, de una propuesta para los amantes de lo tradicional y convencional. No para los buscadores de innovaciones culinarias. Los que gustan de la carne vacunan encontrarán los cortes más apreciados en distintas preparaciones y con diferentes guarniciones. Lo mismo, pueden esperar aquellos que prefieran el surubí o el salmón, como por ejemplo, el surubí en hojaldre, todo un clásico en Mburicao.

La cena a la que aludíamos más arriba se compuso de los siguientes pasos y enunciados de esta manera:
1) Carpaccio de ternera en la versión de 1.950 – Venecia
2) Kibbe de cordero y humus de garbanzo, más de 300 años de historia en un bocado. Pan plano árabe cocinado al carbón – salsa agria de yogurt especiado.
3) Culurgione Nero di sepia, rellenos de camarones con salsa de tomates asados a la leña. Pan rústico de la isla de Cerdeña – pesto rosso.
4) Lomito capresse, tres texturas de tomate y risotto de Funghi (el plato que inspiró la famosa ensalada)
5) Goujons de salmón rosado,  sabores orientales frescos (receta rescatada de un viejo libro coreano). Bollitos de pan coreanos.
6) Ganache de avellanas y chocolate negro, frutas frescas, coulis de frambuesas.

Esto es Culurgione al Nero di sepia. Una pasta pintada con tinta de calamar y que iba rellena con camarones, con salsa de tomates asados a la leña. Acompñado de pan rùstico de Cerdeña, de donde es originario el plato. Una novedad y toda una exquisitez.
Esto es Culurgione al Nero di sepia. Una pasta pintada con tinta de calamar y que iba rellena con camarones, con salsa de tomates asados a la leña. Acompñado de pan rùstico de Cerdeña, de donde es originario el plato. Una novedad y toda una exquisitez.

La experiencia de anoche, nos deja de manifiesto el gran profesionalismo que tiene la cocina de Mburicao. Un detalle a considerar es que al ser un menú degustación, las presentaciones no muestran como individualmente se sirven los platos ni tienen las porciones reales.  Y esto siempre resta, en el efecto visual. Por una especial afinidad que tenemos con la comida árabe nos pareció que el Kibbe no alcanzó ni la textura ni el sabor ideal. El resto estaba ajustado en el sabor, gastronómicamente correcto. Pero Mburicao nos acostumbró siempre, a esperar cada vez más de sus propuestas. Y esta decantación hacia lo tradicional y clásico nos obliga a pensar en todo lo bueno que ha venido haciendo el restaurante y esperar por lo que puede venir más adelante.

Goujons de salmón rosado, bollitos de pan coreano, una salsita picante y ensalada fresca.
Goujons de salmón rosado, bollitos de pan coreano, una salsita picante y ensalada fresca.

MBURICAO

El restaurante Mburicao fue fundado en 1995 y desde entonces se constituyó en uno de los principales protagonistas de la gastronomía nacional. Sigue siendo, desde esa fecha, uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Su local, ubicado sobre la calle González Rioboo casi Pacheco, es un verdadero ícono de la arquitectura gastronómica. Con capacidad para 120 personas, tiene un amplio salón y dos salones privados. El chef ejecutivo es Freddy Coronel y el jefe de cocina Domningo Godoi, ambos bajo la dirección del chef Javier Rocca.

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