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Imponente el quincho desayunador exhibe su techumbre inclinada, característica de la arquitectura del hotel, al borde de la imponente piscina alejada del bullicio diario y abierto a la exuberante naturaleza del lugar.

Silenciosamente, sin publicidad, hace aproximadamente dos meses se habilitó a poco de llegar a Caacupé, el Alta Gracia Parque Hotel, un lujo para la hotelería del interior que entre los servicios que ofrece se encuentra una abrumadora naturaleza, gym, spa y un amplio restaurante abierto al público que los días domingos habilita un buffet que nada tiene que envidiar a los más pintados.

Alta Gracia Parque Hotel, está situado en el kilómetro 52 de la Ruta II, en pleno acceso al centro de la Villa Serrana, en el inmueble donde anteriormente funcionaba el recordado Parque Anka. Un grupo empresarial paraguayo encabezado por la familia Kennedy invirtió en el lugar cuatro millones de dólares y el resultado es un complejo, que de primera, maravilla a los ojos.

La arquitectura llama la atención por la utilización de techumbres inclinadas así como por las numerosas galerías y pérgolas que caracterizan a su construcción, diseñadas para adaptarlas al caluroso clima. Todos los espacios del hotel están abiertos a la naturaleza. El complejo está asentado en un predio de más de 10 hectáreas de las cuáles el hotel utiliza dos, rodeado de jardines y tupidos árboles por donde los senderos abiertos invitan a disfrutar de la variedad de especies preservadas en su ambiente natural.

“Creemos que la principal riqueza del lugar es la naturaleza, que prácticamente no se tocó, porque todas las construcciones se distribuyeron donde no había árboles”, nos dice Emilio Yegros, gerente general del hotel. Agregó que los huéspedes pueden disfrutar esto sin renunciar a la comodidad y la tecnología más avanzadas.

ALTA GRACIA
El hotel cuenta con amplias galerías en casi toda su extensión a fin de adaptarlo al clima. En la construcción se utilizaron muchos materiales naturales para obtener una mayor armonía con el entorno.

Cuenta con 32 habitaciones con capacidad para 60 camas. Los interiores, están ambientados en colores inspirados en los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, agua, aire y fuego. Todas cuentan con terraza y jardines interiores con mucha luz.

En un ala casi independiente, se luce un quincho para desayuno que se integra a una majestuosa piscina alejada del ruido diario e integrada al verde del ambiente. El desayuno es al estilo buffet, completo y variado, “pensado para sorprender cada mañana a nuestros clientes”, acota Yegros. Y nosotros agregamos que está incluido en el precio del hospedaje.

En el mismo sector se encuentra el gimnasio, equipado con los más modernos aparatos y el área de spa donde ofrecen tratamientos faciales y corporales, con saunas, cabinas para masajes, cabina para parejas con jacuzzi privada, clases de yoga y gimnasia acuática.

Integrado al lobby, hay un salón para reuniones y seminarios con capacidad para 60 personas, con cómodas islas de trabajo equipado con alta tecnología, sillas con pupitre, escenario y podio, pantalla y proyectores y sistema de sonido.

LA GASTRONOMIA

Y para lo último dejamos el tema de la gastronomía. El hotel cuenta con un amplio y cómodo restaurante con capacidad para 100 personas. Está abierto al público en los horarios de almuerzo y cena. El servicio es a la carta y el tipo de cocina es gourmet internacional sin descuidar la cocina tradicional de nuestro país. La mayoría de los clientes que asisten al lugar son oriundos de Asunción según nos remarca el gerente. Cuentan también con una interesante y variada bodega para los amantes del vino.

Los días domingo se habilita un buffet con comidas frías y calientes, pastas y ensaladas. Normalmente, la capacidad del restaurante suele colmarse, a pesar de que no realizan publicidad, por lo cual se aconseja realizar reservas para evitar inconvenientes. El precio del buffet es de 65.000 mil guaraníes por persona, incluyendo el postre, haciendo la salvedad de que se trata de una tarifa promocional. Una vez al mes ofrecen un menú con carnes a la parrilla.

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En el quincho desayunador se sirve un buffet, que todos los días trata de sorprender a los huéspedes. El hotel ya está en funcionamiento pero aún no fue oficialmente habilitado ni inaugurado. Las fotos corresponden al facebook oficial del hotel.

“Además de la excelente comida, Ud. disfrutará de la cortesía, el conocimiento del menú, los ingredientes de cada plato y el correcto servicio de nuestra gente”, según dice un texto colgado en internet por la empresa.

Emilio Yegros nos aclaró que el hotel trata de despegarse del anterior concepto que se utilizaba cuando funcionaba el Parque Anka. Entonces, el público podía concurrir al lugar y pasar el día, aprovechando el uso de la piscina, por una tarifa determinada. Actualmente, ese servicio no está habilitado y es reservado exclusivamente a los huéspedes.

El gerente nos aclaró que el hotel todavía no se inauguró ni habilitó oficialmente. Para las próximas festividades de Caacupé lanzaran una oferta de alojamiento por dos noches y tres días.  También están trabajando en un programa de eventos para los festejos de fin de año. Dijo también que serán muy flexibles y que irán habilitando servicios en la medida que los clientes lo demanden.

Desde su habilitación, Alta Gracia Parque Hotel trató de mantener un perfil bajo, dice el gerente, y toda la comunicación acerca del emprendimiento se realizó a través de las redes sociales. La gran mayoría de los clientes que ya concurrieron al local, son paraguayos, en mayor porcentaje provenientes de Asunción y de lugares como Ciudad del Este. Sin lugar a dudas, un emprendimiento que es como un oasis para el relax y la gastronomía.

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por Gastro

2 comentario en “Camino a Caacupé: oasis para el relax y el buen comer”

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