La entrada principal de La Vieja Estación Ruin Bar. Una antigua construcción que está al lado de la estación del tren en Paraguarí. Fue rescatada de las ruinas y convertida en bar. Muestra sus paredes de piedra y sus aberturas originales. Un homenaje al desaparecido ferrocarril.

Tres jóvenes de Paraguarí rescataron de las ruinas una antigua y emblemática construcción de la ciudad y la convirtieron en un bar para rendir homenaje a la vieja estación del tren y a la época de esplendor que trajo el ferrocarril en el pasado. Están uno al lado del otro, recuperados casi rejuvenecidos esperando que por lo menos, mentalmente, los visitantes logren revivir lo que fue aquella época. Todo un atractivo para la capital del noveno departamento.

El nuevo local se llama La Vieja Estación Ruin Bar y está literalmente a pasos de la vieja estación del ferrocarril. En la bella época era un hotel casi de lujo, Hotel Abadie por el apellido de los franceses que eran sus propietarios y que lo regenteaban. Cuando nuestras autoridades abandonaron al tren a su suerte, todo se vino abajo. El esplendor y los edificios. La estación del tren se refaccionó y hoy luce como una verdadera reliquia.

A la izquierda, parte de la antigua construcción, a la derecha el deck a manera de terraza y al fondo el edificio que pertenece a la estación del ferrocarril.

Pero el Hotel Abadie no corrió con la misma suerte. El tiempo iba carcomiendo su estructura hasta que hace aproximadamente un año, los tres jóvenes decidieron convertir esas ruinas en un bar. Querían crear un lugar turístico, un sitio con historia y que fuera el centro de atención como otrora lo fue el hotel. En enero el Ruin Bar cumplió su primer aniversario y está cumpliendo el objetivo que se propusieron, pues cada vez está atrayendo a mayor cantidad de clientes, lugareños y foráneos.

Varios meses de trabajo y una inversión millonaria requirió la recuperación del edificio. Hicieron intervenciones en el techo y la cocina exigió es lo único que exigió grandes cambios en la construcción. Se mantuvieron las aberturas, se conservó el piso original. El inmueble posee un aljibe que todavía funciona y un sótano que se utilizaba a la manera de cava, en donde enfriaban las bebidas. Las paredes de piedra de 70 centímetros de espesor todavía están intactas. Dicen que el material lo traían del cerro Jhu, que está ahí a la cómoda vista de cualquiera que se sienta en la terraza para servirse algo.

El interior del bar, donde está ubicada la barra. Tienen un salón que está ambientado a la manera de un vagón de tres y otro espacio que funciona como salón VIP.

En el lugar, todo giraba en torno al ferrocarril. Y sigue girando. Por eso La Vieja Estación Ruin Bar está inspirado en el tren. La ambientación recurre a elementos de aquel medio de locomoción, hay objetos antiguos que hacen referencia al tema, exposición de fotos y los nombres de los platos que hay en el menú están inspirados en personajes, paradas, equipos, trabajadores, etc. No pedías una pizza de mozzarella, sino que pedías una pizza Maquinista o una Pizza Pirayu.

El local tiene una capacidad total para 200 personas, 100 adentro y 100 afuera. En el interior del local existen tres sectores. Una barra, un salón intermedio inspirado en los vagones del tren y un salón VIP para 50 personas que se destina para eventos especiales. Todos estos ambientes se encuentran climatizados. Afuera construyeron un deck, en paralelo a las vías del tren y que tiene una vista frontal del cerro Jhu y está ahí a pasos de la estación. En tiempos de temporada alta dan trabajo a 15 personas.

La gastronomía del lugar se basa fundamentalmente en las comidas rápidas: pizzas, lomitos y hamburguesas y cosas parecidas. “Nuestra hamburguesa no es común ni corriente, se elaboran en base a tapa cuadril y el pan es de Karu”, nos dice Walter uno de los responsables del local. También aclara que la masa de las pizzas es una masa especial. Ofrecen platos más trabajados como, por ejemplo, un lomito al champiñón, milanesas y asados. El menú no es muy variado y la idea es que los pedidos que llegan a la cocina salgan rápido. Allí trabajan normalmente tres personas que aumenta a cuatro en los fines de semana. Para beber tienen una variedad de 30 tragos, así como cervezas en chop y en botella.

Este sector corresponde al deck y la toma permite apreciar la característica del muro construido en base a piedras obtenidas del cerro cercano. Fotos gentileza de Efraín Martínez.

La Vieja Estación se abre de jueves a domingo a partir de las 18:00 y cierran a las 24.00 en días hábiles y a las 02:00 los fines de semana. Los sábados y domingos abren al mediodía. Tienen un servicio de té y merienda, con ofertas de cocido y mbeju. A lo largo del año que ya tiene en funcionamiento, cada mes, ofrecieron shows de artistas musicales y por el lugar ya desfilaron destacados conjuntos y solistas. Pero la idea no es convertir el sitio en una discoteca.

La mayor parte de los clientes provienen de diversos lugares del país, no precisamente de Paraguarí. El 70% son foráneos en los días hábiles y el 90% los días sábado y domingo. Es que el flujo turístico creció mucho en Paraguarí en los últimos tiempos lo que dio origen a la ampliación de su capacidad hotelera. Los responsables de La Vieja Estación juntamente con las autoridades de la Municipalidad de la ciudad están trabajando actualmente en un proyecto para llevar hasta el lugar una locomotora o un vagón del antiguo ferrocarril, para que sirvan de atractivo turístico.

Una foto histórica, no tenemos datos exactos de a qué año corresponde. Al fondo se ve al Hotel Abadie y a la izquierda a la estación del tren.

 

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