Incierto inicio de año para la gastronomía

12 enero, 2022
El local de la churrasquería O Gaucho, en San Bernardino, cumplió recientemente un año. Es uno de los emprendimientos más importantes realizando en plena pandemia,

El local de la churrasquería O Gaucho, en San Bernardino, cumplió recientemente un año. Es uno de los emprendimientos más importantes realizando en plena pandemia, (Foto: Facebook oficial de O Gaucho)

El aumento de los casos de Covid 19, el crecimiento de los contagios, la saturación de los servicios de salud e incluso, la mayor cantidad de muertes causadas por la pandemia está provocando un ambiente de incertidumbre en el ámbito de la gastronomía. Si bien enero es un mes en el que de forma natural baja la demanda en los restaurantes en Asunción, la reducción del movimiento en zonas como San Bernardino y Encarnación, pintan un comienzo de año adverso.

Existe una estrecha relación entre la situación de la pandemia y las actividades de los locales gastronómicos. Este sector de la economía fue uno de los que más sufrió durante los periodos de cuarentena. “No sabemos todavía si el mes de enero está flojo porque es un periodo de pocas ventas o si está flojo por efecto de la pandemia”, expresó Oliver Gayet presidente de la Asociación de Restaurantes del Paraguay (ARPY).

Pero dio un dato muy elocuente. Durante el pasado fin de año, se cancelaron muchas reservas en los restaurantes y se suspendieron los pedidos de comida. “Eso si lo sabemos exactamente”, aseguró. Hay que agregar que fue en esa época que comenzaron a dispararse los casos de contagios de Covid 19, en todo el país. Funciona como un termómetro, cuando hay más infectados decrece la concurrencia a los locales gastronómicos.

“Nosotros vamos a seguir trabajando, no nos queda otra opción. No creo que haya intención del Gobierno en disponer los cierres de los locales, porque esa decisión es inaguantable económicamente. Se están buscando otras decisiones, como, por ejemplo, continuar con los protocolos sanitarios, hacerlos más estrictos”, agregó Oliver. De todas maneras, informó que el sector empresarial tiene un acuerdo con el Gobierno, de conversar y consensuar las medidas a aplicarse, antes de su implementación. La última vez que se reunieron en tal sentido fue el 15 de diciembre pasado.

Antes de las fiestas de fin de año, parecía que el negocio de los bares y restaurantes iba camino a una recuperación total. Esta es una situación que todavía no pueden alcanzar debido a que “todavía están aplicando el protocolo sanitario que obliga a una separación determinada de mesas” que disminuye el aforo del local en un 40 y hasta en un 60%. Una vez que se controle la pandemia (si alguna vez ocurre) la gastronomía puede tener un efecto rebote lo que unido a esa inercia natural de crecimiento que tiene, podría hacer del 2022 un buen año para el sector.

De todas maneras, hay que esperar como se desenvuelve la pandemia en nuestro medio. En otras partes del mundo, la nueva ola de contagios obligó a los gobiernos a tomar drásticas medidas que llegan incluso al cierre de los locales. “La cuestión es que tocar la economía, en este momento, es matarle al país. El Gobierno ya no tiene a quién recurrir para pedir dinero. El año pasado con un préstamo movieron la economía, que prácticamente estaba muerta”, comenta Oliver.

El panorama negativo no solo afecta a los locales de Asunción. También afecta a importantes plazas veraniegas como Encarnación y San Bernardino. En la capital de Itapúa, a consecuencias del Covid 19 se suspendieron los corsos encarnacenos, con lo cual desapareció el principal atractivo turístico de la temporada y los hoteles ya están ofreciendo promociones especiales tratando de evitar un mayor desbande. Y como efecto colateral sufren los locales gastronómicos.

En San Bernardino, el movimiento que tuvo la temporada pasada, ya no es el mismo. En el 2021 hubo una verdadera explosión porque la capital del verano concentró a una gran cantidad de visitantes que no podía vacacionar en el exterior, por las medidas restrictivas que entonces regían. Hoy esa situación ya no existe y el flujo turístico disminuyó. No hubo la migración gastronómica que se registró el año pasado. Muchos encararon proyectos especiales para esa temporada con la esperanza de resarcirse de las grandes pérdidas que tuvieron a lo largo del año 2020.

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