Restaurantes no logran afrontar sus gastos

3 julio, 2020

El salón de O Gaucho, dispuesto a recibir a los clientes que no llegan. Era uno de los locales más concurridos, ahora ni siquiera los fines de semana repuntan. Los locales tuvieron que disminuir al 50% su capacidad por el protocolo sanitario. Pero no llenan ni eso.

Han pasado más de dos semanas desde la reapertura de los locales gastronómicos y no se observa ningún repunte en la actividad del sector. Muchos están trabajando a pérdida ya que no logran hacer frente a todos sus gastos. Por esa razón, una gran cantidad de restaurantes decidieron no abrir esperando mejores tiempos. En esta evaluación realizada por Oliver Gayet, presidente de la Asociación de Restaurantes del Paraguay (ARPY) se puede tener un panorama de la situación por la que atraviesan.

¿Cómo están los restaurantes?

Mal.

Pero, Uds. preveían esta situación, ¿acaso es peor?

No sabíamos qué esperar, esa es la verdad. El abrir los restaurantes nos está haciendo gastar más, la gente no está pudiendo afrontar sus gastos. En este momento están perdiendo plata, creo que algunos pueden llegar a empatar y al empatar podes sobrevivir, pero muchos van a dejar de existir.

¿Cuánto tiempo más pueden aguantar en esta situación?

Muchos no aguantan más, algunos que no abrieron tienen la forma de aguantar en condiciones de cerrados, porque abrir significar perder dinero y cuando mejoren las cosas seguramente volverán a abrir. Ni en los fines de semana mejora la asistencia a los locales gastronómicos. Algunos que pierden dinero están dando trabajo y pagan salarios, básicamente están cumpliendo con una labor de responsabilidad social y es aquí donde queremos que el Gobierno nos ayude.

¿Qué retorno recibieron de la propuesta que presentaron al Gobierno?

Estamos sin retorno. El Poder Ejecutivo presentó días pasados un plan de reactivación económica dónde no hay ningún proyecto de apoyo a la gastronomía. Sabemos que las obras públicas son prioritarias porque dinamizan la economía y hacen circular el dinero, pero a los restaurantes todavía no nos toca nada. Estamos trabajando con senadores y diputados para que nuestro pedido salga en forma de ley y eso será aún más duro para el Gobierno. No nos movemos de eso, son cosas concretas que necesitamos.

¿Qué cantidad de restaurantes están abiertos?

El 70% de los restaurantes asociados a la ARPY están abiertos. Algunos de los socios tienen hasta 35 locales. Pero muchos decidieron no abrir y sólo dos socios de nuestra entidad cerraron definitivamente sus puertas: Paulista Grill y Johnny B. Good, que tiene locales, uno en el Paseo La Galería y otro sobre la avenida Aviadores del Chaco. En nuestra página en Facebook está la lista actualizada de los restaurantes abiertos.

¿Hay dificultades con la aplicación del protocolo sanitario?

Los clientes no quieren dar sus datos, hay gente que se siente ofendida y nos tratan como si nosotros fuéramos a cercenarle su libertad, tienen miedo de que después divulguemos o vendamos sus datos personales, pero saben bien que lo estamos haciendo por exigencia del Ministerio de Salud Pública, por el tema de la trazabilidad.

¿Qué es lo que los restaurantes asociados más solicitan a la ARPY?

Nos piden consejo, están en la nebulosa muchas cosas. Necesitan ayuda con los ministerios de Salud Pública y el de Trabajo. Aplicamos todos los protocolos pero más trabajamos como consejeros. Hoy una de las empresas me sorprendió, porque las suspensiones de trabajo eran hasta el 30 de junio y un trabajador ya solicitó su indemnización por despido. Y estamos tratando de ver la solución para este tema. Ese funcionario podría estar perjudicando a la empresas y a todos sus compañeros, porque si se tiene que indemnizar de dónde se sacará la plata.

¿El pago de alquiler es un tema aparte?

No es fácil, yo estoy en situación privilegiada, porque el local es mío, pero no por eso me sobra dinero, pago salarios, proveedores, IPS, IVA, no sobra absolutamente nada, no sobra para Ande, ESSAP. Yo no suspendí a ningún funcionario (Le Sommelier) y les doy de comer, y eso cuesta dinero. Yo sigo haciendo delivery y con eso trato de salvar los gastos. Mientras tanto la informalidad sigue campante y de carnaval.

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