El kibbe, una especie de croqueta con masa de trigo, que se rellena con carne vacuna y de pescado. Puede freirse o cocinarse al horno.
La foto muestra una trilogía de purés. El de berenjena, el de garbanzo y la cuajada con aceite de oliva. A la izquierda, el de aspecto sólido es un queso árabe: Shanklish.
La foto muestra una trilogía de purés. El de berenjena, el de garbanzo y la cuajada con aceite de oliva. A la izquierda, el de aspecto sólido es un queso árabe: Shanklish.

El tema merece una aclaración. La comida siria es la comida árabe y la comida árabe es la que comparten muchos pueblos del Medio Oriente que tienen en común el mar Mediterráneo, sean o no árabes. Y Graciela en honor a sus abuelos, llamó a lo que hace syrian food. Nunca amasó un cupi, pero como creció en una casa donde su mamá, tías y abuelas cocinaban, aprendió a cocinar, viendo. Tuvo una empresa de organización de eventos y conocía al dedillo todo lo que a gastronomía se refiere.

Graciela Cibils Bittar, cuando sobrevino la pandemia, necesitaba dedicarse a alguna nueva actividad ya que la organización de eventos fue uno de los rubros que más fueron golpeados por la cuarentena obligatoria. “Me dice uno de mis hijos, porque no haces comida árabe, tengo ganas de comer lo que hacían la tía Rosa y la abuela Yamili. Allí me puse a pensar, pero yo nunca hice, pero vi, sentí los olores. Entonces le llamé a una excuñada que cocina muy bien e hicimos cupi. Primero frito y después al horno. Descubrí que me gusta la cocina y me entretengo”. Así nació Delicias de Graciela syrian food.

Graciela Cibils, experimentada organizadora de eventos que ante la pandemia tuvo que adentrarse en la cocina árabe.
Graciela Cibils, experimentada organizadora de eventos que ante la pandemia tuvo que adentrarse en la cocina árabe.

Se trata de un servicio de delivery que se promociona a través de sus páginas en Facebook e Instagram, que funcionan todavía bajo el nombre de su organización de eventos. Graciela trabaja desde su casa. Compró una mesada que necesitaba, una moledora y una freidora, eléctricas y después se arregló con lo que ya tenía. Le ayuda una oficial de cocina que está con ella desde hace 20 años, que también aprendió de las matronas sirias y que tiene “po he”.

“Cómo estuve durante muchos años en organización de eventos, me metía en todo, nunca hice un buffet, siempre subcontrataba, pero tengo buen gusto con la comida, se distinguir enseguida si un pan o una torta están hechos con manteca o margarina. Tengo un paladar exquisito, me detengo mucho para ver qué es lo que estoy comiendo, como se hace, me gusta recorrer los restaurantes”, dice para explicar cómo fue que tan rápido le agarró la vuelta al tema.

El kibbe en sopa de tomate. Un plato ideal para el invierno.
El kibbe en sopa de tomate. Un plato ideal para el invierno.

También trabajó con Héctor Squef quién tenía una empresa gastronómica que proveía almuerzos y servicios de cafetería a varias instituciones del Estado. “Estuve gerenciando el negocio y también me involucré en todo lo que tiene que ver con las normas de la INAN, conocía los elementos que debe tener una cocina profesional, como uniformar al personal, los requisitos de seguridad alimentaria, cosas que yo ya sabía porque lo veía en la casa. Aprendí todo lo que se necesita para habilitar un restaurante o un servicio de comida”, agregó.

Su oferta de productos no es muy extensa. Pero es lo tradicional. El cupi o kibbe de carne, que puede ser al honro o frito. También hay de pescado y el kibbe de carne en sopa de tomate. Tiene una variedad que se hace a la parrilla que tiene una forma más aplastada que las demás que parecen una croqueta. Después está el Hummus, puré de garbanzos; el Mtabal o Baba Ganush, puré de berenjenas y el Labne, cuajada con aceite de oliva.

Están también las sfihas, que son como unas empanadas de carne; el Tabule, una fresca ensalada de trigo, perejil, tomate y menta; los rellenitos de parra y los rellenitos de repollo. Además, vemos cosas como Mjaddra que lleva arroz, lentejas con cebolla dorada en aceite de oliva y el Makdus, berenjenas baby, rellenas con nueces y pimientos.  Estos productos pueden ser entregados envasados al vacío.

El kibbe, una especie de croqueta con masa de trigo, que se rellena con carne vacuna y de pescado. Puede freirse o cocinarse al horno.
El kibbe, una especie de croqueta con masa de trigo, que se rellena con carne vacuna y de pescado. Puede freirse o cocinarse al horno.

La mayoría de sus clientes pertenecen a la colectividad árabe. Todos los árabes, los hijos o las nietas de algunos de ellos y algún que otro paraguayo que comió la comida en casa de algún árabe. “Mi comida es cara” reconoce Graciela, pero explica que está hecha con materia prima de buena calidad y es de “primer nivel”. Además, trata de mantener la vieja tradición que aprendió con su abuela Yamili Bittar y siguió con sus mamá y sus tías. En uno de sus mensajes de sus redes sociales puede leerse el siguiente texto: “Sabor a nostalgia y tradiciones familiares. Revivamos esos momentos con nuestra familia y disfrutemos de una tradición única, con platos que nos llevarán de la mano a hermosos recuerdos”.

¿Y cómo te va?

Me va bien, pero están muy salpicaditos los días de pedidos. Al principio fue espectacular, a fin de año también. Navidad y Año Nuevo diez puntos, pero desde que comenzó este año no hay repunte. Yo no podría vivir sólo de esto, es casi como un hobbie.

 

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