mejor barra
La imponente barra del Hotel Brooklyn domina todo el ambiente del gran salón de planta baja.

Anoche culminaron los festejos del primer aniversario del Hotel Brooklyn, exclusivo bar speakeasy ubicado en Villa Morra. A caballo de su oferta de tragos de alta coctelería y sushi para agasajar a sus clientes trajo a uno de los mejores bartenders de la Argentina y además en esta oportunidad se develó el misterio de la habitación 104.

Comencemos por el final: la habitación 104. El Hotel Brooklyn es un símil de un hotel del mismo nombre que existía en Nueva York en la época de la Ley Seca, allá por la década del 20 del siglo pasado. Fue creado por los jefes mafiosos y los gánster de la época para eludir la vigilancia y el control de la Policía.

Llegaban al hotel inocentemente y todos pedían pasar a la habitación 104. Allí se veían desde Al Capone hacia abajo y nadie osaba asomar la mirada en su interior, por lo que era un verdadero misterio. No es que aquí en Villa Morra vayamos a encontrar en la 104 a los mafiosos y bandidos de la actualidad vernácula (no van a caber), sino que se trata simplemente de mantener vigente el estilo speakeasy.

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Las variedades de sushi, constituyen la principal propuesta gastronómica y el maridaje sugerido para los cócteles.

Por primera vez se abrieron las puertas de la habitación y pudimos ver un salón bastante amplio, decorado al igual que el resto del bar, con muebles de época, quizás algunos originales y otras copias auténticas. Y otra parte del misterio es que la habitación está sponsoreada por la marca BMW así como la 102 lo está por Johnny Walker.

El festejo se realizó el jueves y el viernes para poder agasajar a la mayor cantidad de clientes. Al bar solo pueden acceder los miembros, que en total son hasta ahora unos 3.000 y también sus invitados. Como siempre, lo principal de la noche fue el servicio de tragos y para esta oportunidad contaron con la presencia de Martín Olivera, jefe de la barra del Nick Harrison uno de los mejores bares de trago de Buenos Aires.

También llegó al país, Andrés Rolando uno de los propietarios de Nicky Harrison que a su vez es uno de los dueños del Hotel Brooklyn e impulsores del proyecto. “Estamos muy conformes con el bar y lo que hace falta es que la gente se anime a venir a tomar un trago, antes de ir a cenar o ir a un boliche”, nos dijo.

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Martín Olivera, argentino, jefe de la barra del Nicky Hurrison, uno de los mejores bares de tragos de Buenos Aires.

Por su parte, Martin Olivera, que está considerado como un gran bartender a nivel internacional nos comentó que los tragos que están de moda, son los que tienden al vintage, algo así como lo viejo pero reversionado. Hacen mucho hincapié en el sabor y los aromas, tragos con pocos ingredientes con gran utilización de hierbas aromáticas. “Lo importante es que el cliente tenga una experiencia”, nos cuenta.

Es decir que el ambiente, el uso de la cristalería y la música juegan un papel importante en el disfrute del trago. También Olivera mencionó que se está introduciendo la coctelería customizada. Tragos mezclados en el momento a la medida del cliente, “para eso es necesario que se abandone en manos del bartender y que este se entregue al cliente”.  Buenos Aires actualmente cuenta con unos 15 bares de alta coctelería y es una ciudad en la que muchos se fijan para observar los avances en Mixología.

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Gin, jugo de limón, almíbar, albahaca y romero, son los componentes de este trabajo que se caracteriza por la justeza del sabor y el aroma by Martín Olivera.

El servicio gastronómico del Hotel Brooklyn tiene en el sushi a su columna vertebral, si bien también existen otras ofertas en la carta. Lo mismo ocurre en materia de bebidas, ya que no sólo se sirven tragos sino también whiskies, cervezas y vinos. El maridaje  con sushi es el mismo que se recomienda en el Nicky Harrison de Buenos Aires y aquí en el Brooklyn van a reforzar la apuesta la apuesta en la cocina que está a cargo de Ivan Paniagua y Liliana Melgarejo.

La realización del festejo del primer aniversario del Hotel Brooklyn permitió un relajamiento en las normas del local, ya que se permitió a los medios periodísticos que cubrieron el evento tomar fotografías del interior del local. Todavía está vigente la prohibición para que los que asisten al local tomen instántaneas fotográficas. La política es mantener una especie de halo de misterio conforme al estilo speakeasy.

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La misteriosa habitación 104 dejó ver su look en el día del aniversario. Muebles de época, decoración a la usanza de la década del 20. Por primera vez abría sus puertas.

 

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