Villa Aurelia, una casona de más de 100 años en Areguá. Perteneció a Don Lorenzo Codas y Aurelia Rivarola. Vemos la entrada principal que no se intervino con ninguna referencia gastronómica para mantener su imagen de casa solariega que puede admirarse en toda su plenitud desde la calle. No hubo necesidad de ser restaurada pero si recibió un baño de pintura. Dicen que allí antes funcionaba un hotel para perros.

No es que estuviera oculta. Es el nombre de una cadena de restaurantes que semanas atrás inauguró su tercer local en Areguá. Se llama La Escondida, porque su primera sede se creó en un predio casi perdido de Fernando de la Mora. Con el segundo local asomó un poco la cabeza y se ubicó sobre la transitada avenida Boggiani. Y ahora sí que da la cara en una de las casonas más bellas de la vecina localidad.

Se trata de la Villa Aurelia ubicada en la esquina de General Caballero y Mariscal Estigarribia, conocida como la avenida del Lago, está a pocas cuadras de la Catedral de la ciudad. Y es una de las 14 bellas construcciones residenciales que fueron declaradas Patrimonio Histórico Cultural por la Municipalidad de Areguá.

El edificio tiene más de 100 años de antigüedad. Luce íntegro e impecable. Todavía cuenta con su enrejado perimetral que deja ver desde la calle la magnífica construcción, con su corredor yere, una escalera caracol que conduce a una terraza que bordea el frente. Incluso luce sus altas puertas y ventanas con la carpintería original.

Parte del hall de entrada. A la izquierda el salón Codas, homenaje a la familia de los primeros moradores y a la derecha el salón Casaccia, homenaje a Gabriel el célebre escritor aregueño. Puede notarse detalles de la ambientación. Fotos de los que habitaron el lugar, una máquina de escribir, una valija y un mapa en la pared con los puntos de interés para visitar en la ciudad.

La casa estaba cerrada desde hace años, está bien conservada, pero requirió de un remozamiento general, en la pintura y el sistema eléctrico, conserva los pisos originales. Tiene un amplio hall de entrada, dos grandes salones, con salones internos cada uno de ellos, y los baños. El inmueble es bastante amplio y tiene un jardín posterior donde se construyó un amplio bier garden.

Se trató de respetar al máximo la antigua estructura edilicia. Se ubicaron prudentemente mesas en los salones internos, en sectores del corredor yere y en el jardín frontal. En la vereda lateral crearon un ñembo deck.  La casa tiene su entrada principal en la ochava del terreno, pero habilitaron al costado una entrada accesoria con un llamativo pórtico de tacuaras y de esa manera evitar que colisione con la imagen del frente de la casona,

“Representa un sueño hecho realidad. Siempre aspiramos a un lugar que promocione a artistas, historias y talentos. Queremos que La Escondida Areguá sea el referente en la ciudad para todo tipo de encuentro: de amigos, familias y de promoción de expresiones artísticas diversas. También que sea un punto informativo y unión sobre la ciudad: que la gente que visita La Escondida se entere de todo lo que hay en Areguá, de manera a tener siempre un motivo para volver a la ciudad”, nos comenta Livia Melgarejo, una de las propietarias.

Los salones internos son utilizados como el comedor. Puede notarse que la ventana conserva su carpintería original y su reja. Los pisos también son originales y un viejo baúl acompaña la estética del lugar.

Por eso incluyeron en el hall principal de la casa un mapa sobre los principales lugares a visitar en la ciudad y también los clientes pueden dejar sus recomendaciones en unos papelitos que están a disposición. Uno de los salones principales lleva el nombre de Codas en homenaje a sus primeros habitantes y el otro se llama Casaccia, en referencia a Gabriel el renombrado escritor aregueño.

“Yo no sabía que aquí al lado vivía Gabriel Casaccia, por eso uno de los salones lleva su nombre. Montamos una pequeña biblioteca y en las paredes un trabajo de lettering muestra algunos textos de su autoría” comenta Livia. Los salones fueron ambientados y decorados con algunos objetos decorativos que trata de ubicarnos en otras épocas. Una vieja valija que era de su abuela, una máquina de escribir, bicicletas, una radio a transistor, un giradiscos, fotos y otras antigüedades que fue rescatando de las casas de sus parientes y amigos.

“Elegimos la casona Villa Aurelia, porque tiene justo lo que buscamos: mucha historia que contar y creemos que es un lugar ideal para tener más que un menú a la carta, por eso nuestro concepto es “Historias a la carta”, agrega nuestra informante.

Al salir al patio interior de la vieja casona uno se encuentra con este bar de playa o bier garden, como recordatorio que Areguá era la ciudad veraniega por excelencia, antiguamente, incluso antes que San Bernardino.

Saliendo de la vieja casa hacia el patio interior, uno se encuentra con un panorama totalmente distinto. Un amplio bar de playa. La solemnidad y sobriedad de los espacios interiores se convierte en una abigarrada y colorida combinación de sillas, mesas y sombrillas de estilo playero, en donde realizaron varias construcciones salvo el quincho que ya estaba.

“La Escondida es un restaurante al aire libre en un 70%, un patio de casa literalmente, en donde buscamos que el cliente se sienta justamente “como en el patio de su casa”: puede estar con ropa casual, estar con su mascota, compartir con amigos y familia. El lugar y disposiciones de las mesas y sillas se adapta a la cantidad de invitados de nuestros clientes: 2, 5, 10…hasta más de 200 personas, que es la capacidad actual”, menciona Livia.

Ahora bien, que es lo que allí se puede comer. Ofrece un menú de comidas rápidas: pizzas, hamburguesas, lomitos, wraps (tortillas mexicanas), quesadillas, picaña, picadas de carnes y choricitos con verduras salteadas, parrillitas con carnes variadas; así como recetas más saludables como ensalada césar y pollo grillé con ensalada verde, por citar algunos.

Una barra y un pergolado fueron construidos por los dueños de La Escondida, que combina armoniosamente espacios al aire libre muy modernos con ambientes cerrados con estilo antiguo. El local tiene capacidad para 200 personas pero si el evento lo requiere se puede ampliar ya que existe mucho espacio circundante.

El menú del mediodía incluye pastas, algunos platos de pescados, y buffet con parrilla libre los fines de semana. Cuenta con servicio a la hora de la merienda y a la noche un servicio a la carta. Entre los especiales de la casa se menciona El Chivito La Escondida, al estilo uruguayo, con papas rústicas y se caracteriza por su tamaño, porque pueden comer entre 2 a 3 personas.

Otros son la Parrillita tradicional para 2 y 4 personas, que está compuesta de cortes enteros de picaña, chorizos, presas de pollo, sopa paraguaya, matambrito de cerdo a la pizza y mandioca frita. Y los platos mexicanos, como tacos con tortillas de maíz, solomillo. Con el taco “Tex Mex” cada comensal puede armar su propio taco. En materia de bebidas el fuerte, por supuesto es la cerveza, que tienen de varias marcas. Hay corta lista de vinos y gaseosas y jugos.

Un detalle arquitectónico. El vano de la alta puerta luce unas magníficas molduras y la pequeña terraza rodeada de balaustres tiene reminiscencias románticas.

El horario de atención es: viernes de 16:00 a 23:30 horas, sábado y domingo de 11:30 a 23:30 horas. El buffet con parrilla libre y postre incluido tiene un costo de G. 90.000 para adultos y 50% niños de 6 a 9 años, con variedades de carnes a la parrilla, sushi, pastas, ensaladas y más.

 

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