Antes de la pandemia de covid 19, entre cinco y siete de cada diez restaurantes que se abrían cerraban en los primeros dos años, según establece un parámetro que tiene aplicación internacional. Chicos, medianos o grandes todos caían bajo el peso de esa estadística. Aquí queremos recordar a cuatro grandes proyectos locales que quisieron marcar época pero que fracasaron por diversas razones.

EL GRAN AUSTRIA

Austria 9

En mayo del 2014, se abría, en realidad se reabría, pero con distintos dueños, la parrillada y cervecería Austria, sobre la calle del mismo nombre, en el fastuoso local donde muchos años atrás ya funcionaba la primera cervecería artesanal de la ciudad, con un local gastronómico anexo, al estilo que hoy tienen Sajonia, Sacramento y Palo Santo, entre otros.  El concepto era casi el de una churrasquería brasilera, espeto corrido y tenedor libre. Y tenía una cervecería dirigida por un maestro cervecero paraguayo de nivel internacional, Raúl Falcón.

El ambiente era casi fastuoso, un nivel más alto que las churrasquerías brasileñas en boga en ese momento. Quizás por eso, establecieron un precio un poco por encima de los demás. Y ese fue el principio de sus errores. La administración no tenía la experiencia suficiente para lidiar con este tipo de locales que requiere tener muy fina la punta del lápiz.  Se depende mucho de la alta rotación de clientes, cosa que lograron al principio pero no supieron mantener y el estilo buffet siempre está al borde de provocar grandes desperdicios. Se fue apagando poco a poco hasta que cerró definitivamente. El local físico sigue allí igual que antes.

LA AVENTURA DE MUSTAFA

Mustafa

Allá por el mes de noviembre del 2015, el ambiente gastronómico se vio asombrado por un portentoso restaurante abierto sobre Lillo casi Saraví, justo al lado de lo que fue Un Toro y Siete Vacas. Allí se construyó un portentoso edificio, no era grande, era enorme, amplios espacios, techo alto, puerta descomunal y todo amoblado con algo muy parecido al lujo oriental. Se trataba del restaurante Minhar.

El turco Mustafá Arpaci puso toda la carne en el asador para jugarse por la comida de su país. El plato principal era el Rhoner Kepab, que nosotros conocemos como lomito árabe. Pero lo servían al plato, sin el pan pita. También ofrecían unas albóndigas hechas de carne molida y una pizza turca. La carne que utilizaban provenía de los vacunos Brangus que criaban en el Chaco. Utilizaban un robot para cocinar la carne. Era un quemador eléctrico en donde se colocaba la torre de carne que giraba para que la cocción sea pareja y un cuchillo automático hacía los cortes simétricamente. Todo podía manejarse a control remoto. Era local era muy grandilocuente para servir platos, que generalmente se consumen al paso al estilo de las fast food. Pero lo más grave fue que no servían bebidas alcohólicas.

Mustafá aseguró que no se trataba de una cuestión religiosa sino práctica porque consideraba que la carne debía consumirse inmediatamente y caliente para apreciar su verdadero sabor y gusto. Y así le fue. Al final abandonó el fastuoso local, trató de reacomodarse en el patio de comidas de un shopping, pero su suerte ya estaba sellada.

LA ALTA GASTRONOMIA

Les Bondoux (3)

En el año 2017 el Grupo Cruz lanzó su gran proyecto, agrupar sobre la calle Souza entre Cruz del Chaco y Cruz del Defensor, una serie de restaurantes y crear un paseo gastronómico que no se concretó porque la Municipalidad no permitió algunas concesiones. Allí se instalaron, Pozo Colorado, No Me Olvides, Sipan y La Bourgogne, el mismo restaurante que tenía locales en Buenos Aires y Punta del Este. Propiedad del chef francés Jean Paul Bondoux, quién venía a cocinar periódicamente en ese lugar.

El proyecto era que tenía que convertirse en el restaurante con la más alta gastronomía, cocina francesa, y acondicionó un local con aires de distinción y con una bodega subterránea provista de las más finas etiquetas de vinos de varias cepas. Además, cada tanto, iba a tener cocinando a Bondoux, un cocinero laureado internacionalmente. Un buen día, nos enteramos que el local había cerrado, y posteriormente nos enteramos que hubo desavenencias económicas entre los propietarios (Bondoux y Grupo Cruz) y el local se cerró sin pena ni gloria, al poco tiempo de su apertura. Al parecer, el restaurante no había cumplido con las expectativas. Nunca ejerció la atracción que se pretendía con un local de esa envergadura.

PARRILLADA PARAGUAYA

Un sector del espacio al aire libre que dispone la Parrillada paraguaya de Asado Benítez para atender a sus clientes. Se habilita de acuerdo a las condiciones del tiempo.

Don Benjamín Benítez siempre tuvo la ilusión, el deseo y el sueño de reavivar el concepto de Parrillada Paraguaya, definido en dos aspectos fundamentales, el uso de la famosa parrillita y los shows en vivo de música nativa. Y en noviembre de 2018, sobre la avenida Aviadores del Chaco casi Santa Teresa habilitó un local donde trató de hacer realidad ese sueño. Lo primero que hizo fue establecer un escenario por donde desfilaron numerosos artistas, algunos de renombre como Los Ojeda.

Gastronómicamente, el concepto se centraba en la parrillita. Asado Benítez como una empresa de catering de asado, se basa en un servicio que utiliza dicha parrillita donde sirven carnes, embutidos y comidas típicas. Ese concepto quiso trasladar a la mesa del restaurante y no fue lo mismo. Tenían mucho desperdicio. Las antiguas parrilladas servían en dicho recipiente, cortes diversos de carnes, embutidos y achuras, con predominio de los primeros.

Además si algún empresario se aventura en el negocio de un restaurante de asado, como mínimo debe igualar la oferta de las churrasquerías brasileñas, para tener posibilidades de éxito. No tuvieron tiempo de replantear el concepto y don Benjamín tuvo que optar por lo más sano y prudente: dedicarse a lo que más sabe, al catering de asado.

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