La paella de Ojeda y la historia de la Taberna

27 mayo, 2020
Gualberto Ojeda, segundo de la derecha con anteojos, posa con otros funcionarios de la Taberna Taurina, Juan, Felipe, Celia, Mariano y Daniel. Año 1985.

Gualberto Ojeda, segundo de la derecha con anteojos, posa con otros funcionarios de la Taberna Española, Juan, Felipe, Celia, Mariano y Daniel. Año 1985.

Le dedicaron una paella porque fue el primero que se jubilaba en el restaurante después de más de 30 años de servicio continuado. No pudieron rendirle otro tipo de homenaje porque sobrevino la pandemia. Y aprovechamos este gesto para recordar la historia de uno de los primeros restaurantes temáticos que tuvo Asunción y que hasta hoy día conserva la misma identidad. Hablamos de La Taberna Española.

Pero no se llamaba así cuando se creó en 1.985. Allí empezó su labor como mozo, Gualberto Ojeda integrando el primer equipo de trabajadores del restaurante. Acompañó las diversas peripecias que pasó el restaurante y se jubiló hace más de un año, pero siguió trabajando porque no quería dejar de servir a los comensales, un oficio que tanto amaba. A finales de febrero de este año, por fin se decidió a tomar el descanso.

La paella Don Ojeda.

La paella Don Ojeda.

“Después ya vino la cuarentena y ni siquiera pudimos hacerle una cena de despedida, que quedó pospuesta para tiempos mejores”, nos dice Gustavo Benítez Villasanti el actual responsable de La Taberna Española. Y para no dejar pasar la oportunidad de rendirle un homenaje, le pusieron el nombre Don Ojeda, a una de las paellas que ofrecen como especialidad de la casa. Ese honor solo lo recibieron Don Angel y Doña Esther, que ya veremos quienes son. La Paella Don Ojeda es una que lleva pollo, calamares, mejillones, y un gran camarón.

Ojeda, tiene hoy día más de 70 años y se retiró a su casa de Capiatá donde disfruta de la compañía de sus nietos. Recordamos su presencia siempre atenta y solicita ante el requerimiento de los comensales. Sabía mantener la distancia. Discreto, correcto y de inconfundible figura con esos anteojos de grueso marco negro. Era casi parte del decorado del local. No queríamos dejar pasar esta oportunidad para recordar un poco la historia del que seguramente fue el primer restaurante temático de Asunción.

En aquel 1985, en un local ubicado sobre la calle Presidente Franco casi 15 de Agosto,  se creó La Taberna Taurina, en donde tres aventureros: Miguel Durán Aillon (español) y Angel Benítez Jacobo y Mariano Saucedo (paraguayos) coincidieron trabajando, el primero como gerente, el segundo como contador y el tercero como mozo. Se trataba de un pequeño sitio donde recrearon un local gastronómico al estilo de típicos negocios similares de España, tanto en ambientación como en la carta.

No sabemos cómo ni por qué terminó tan pronto la historia de La Taberna Taurina, un verdadero adelanto para esos tiempos. Pero Miguel, Angel y Mariano tomaron un préstamo y crearon la Taberna Aquí Está Miguel, en Ayolas 631 casi General Díaz, donde sigue actualmente. El nombre se eligió en homenaje a Miguel Aillon, el creador del concepto gastronómico y de la ambientación, que se conserva hasta hoy en día. “Trataremos de consérvalo siempre”, nos dice Gustavo.

La Taberna Española luce tal cual desde un principio. Abigarrado muestrario de objetos (caparazones de mariscos), botellas, ristras de ajo, imitación de embutidas y pintadas en la pared, cientos de frases célbres y dichos famosos. Lo único que se modernizó fue la cocina. (Fotos gentileza)

La Taberna Española luce tal cual desde un principio. Abigarrado muestrario de objetos (caparazones de mariscos), botellas, ristras de ajo, imitación de embutidas y pintadas en la pared, cientos de frases célbres y dichos famosos. Lo único que se modernizó fue la cocina. (Fotos gentileza)

Al principio les fue bien, era uno de los pocos o quizás el único restaurante que se especializaba en paellas (cuando eso ya existía el Trio Mariano). En la época no se consumía mucho en nuestra ciudad, ese típico plato español, pero el restaurante vivía bien gracias al flujo turístico, hasta que llegó el golpe que derrumbó al dictador Stroessner (1989) y el turismo decreció rotundamente. El negocio se fue a pique. Miguel retornó a España donde falleció poco después.

Ángel Benítez Jacobo se quedó con el restaurante en quiebra y hasta hoy es el actual propietario. Oriundo de Isla Umbú (Ñeembucú) decidió continuar pero cambió el nombre del local que pasó a llamarse Taberna El Antojo y tomó las riendas del negocio gracias al apoyo de su esposa Esther Villasanti quien estudiaba cocina con Doña Clara Benza de Garofalo. El único mozo era Gualberto Ojeda. Por problemas de marca perdieron el nombre El Antojo y pasó a llamarse Taberna Española. En el año 2.000 asumió la gestión del restaurante Gustavo Benítez Villasanti, el hijo mayor de Angel, aprovechando sus estudios de hostelería y cocina. Fue quién nos contó la historia.

Esta pandemia nos permitió conocer la historia de Ojeda y adentrarnos en la, de la Taberna Española, ¿como les afecta esta situación?

Como a todos, pero nos adaptamos rápido y no nos podemos quejar ya que el servicio de comida a retirar y los envíos a domicilio, que ya lo venimos haciendo desde el año 87, nos ayudó a mantener nuestros 14 puestos de trabajo e inclusive contratar dos jóvenes que hoy día atienden nuestras redes sociales y la venta por wasap.

También rápidamente adaptamos todo nuestro local para tomar los pedidos vía telefónica, wasap, capacitando a los mozos para esas tareas, hoy día nuestros viejos salones son oficinas temporales, y actualmente estamos acondicionando un salón que da a la calle, para comidas listas para llevar donde los clientes podrán hacer su pedido y llevarlos sin bajarse del auto, ya que como se perfila la cosa, esto da para rato.

En el menú que ofrecen con motivo de la cuarentena, quedaron los platos más económicos de la carta. Variedades de paellas, tapas y picadas. Así como algunos platos como callos a la madrileña, pollo al ajillo, conejo al ajillo, cazuela de mariscos, rabo de toro, cordero al chilindrón y varios otros.

 

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