uva-tapaCuando uno llega al lugar lo recibe el desprovisto cartel de UVA TERRA, sin ninguna otra alusión a la naturaleza del negocio. Nada de su exterior hace imaginar todo lo que uno puede llegar a encontrar adentro.  Una fachada corriente que contrasta con lo poco común de su interior lleno de sorpresas.

Lo primero que llama la atención es la iluminación. Tenue, cálida e intimista casi oscura pero sin llegar a los extremos de un night club o un pub. Deja entrever, sin embargo, con bastante claridad un armonioso espacio que se distingue por el buen gusto donde no se tuvo necesidad de recurrir a lujos de ninguna clase.

Todo está conjugado en un solo espacio donde los colores marrones, en sus distintas gamas y combinaciones, dan tibieza e intimidad a los ambientes, todos alfombrados. Un pequeño y coqueto jardín destaca en el patio y resalta el criterio y el cariño de crear un espacio dónde uno se sienta a gusto antes que el aprovechamiento del área disponible para obtener mayor capacidad.

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Este es el corazón de Uva Terra. Alberga las marcas clásicas de vinos pero también ostenta algunas botellas exclusivas de cosechas agotadas. Predominan los vinos sudamericanos.

Uva Terra es un bar de vinos. Allí, lo primero que se pide es el vino luego se ordena la comida. O sea un maridaje al revés. No existe una carta de vinos, el cliente debe concurrir hasta la bodega y elegir la bebida que le parezca. Para ello siempre cuenta con la asistencia de Francisco Scappini y Cinthia Ljunggren, propietarios del local.

Scappini es un reincidente, pues junto a Leo Rubín creó en el 2001 Las Cañitas, el primer bar de vinos del país. La afición al vino, en él, casi es congénita. Procede de una familia que fue tradicional importadora de esa bebida. El se define como un sommelier de cava, conoce al dedillo lo que ofrece.

Y  lo que ofrece es una gama muy variada de vinos que contempla las marcas clásicas sin dejar de ostentar algunas botellas exclusivas y excepcionales de cosechas agotadas. Allí se pueden encontrar vinos desde 50.000 guaraníes hasta de 1.500.000 guaraníes. Predominan los vinos con madera,  premium y de alta gama.

El vino predilecto de la clientela es el malbec, sin que exista predominio de ninguna marca pero entre los espumantes sobresale el Chandon. Uva Terra tiene capacidad para 80 cubiertos (30 en el jardín) y solo de noche ofrece sus servicios. Y en breve ofrecerá una modalidad de Early Dinner (Cena Temprana) dando beneficios a aquellos clientes que concurran a cenar o degustar vino más temprano que lo habitual.

Creado en el 2005 Uva Terra es también conocido como El secreto mejor guardado de Asunción. Nunca recurrió a la publicidad tradicional y masiva. El conocimiento del lugar sólo se dio a través del boca a boca y ahora de las redes sociales. De ahí que, los propietarios usaron ese slogan, para promocionar el local.

Y LA COMIDA?

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La iluminación del flash permite observar con mayor profundidad los detalles de la ambientación. Pero esa claridad es inexistente porque en realidad el ambiente es mucho más intimista. Está ubicado en Ocampos Lanzoni y Guido Spano.

La cocina también es una gran estrella pero a pesar de la competencia que siempre existe entre los principales protagonistas de una función, ella sabe dar su lugar al primer actor: el vino. La cocina está en función a él. Nada de extravagancias ni fusiones que entorpezcan la degustación de la bebida, pero las pastas (40.000), las carnes (70.000) y los pescados y mariscos (90.000) se preparan con la mejor materia prima.

“Nuestra cocina está a un excelente nivel, pero no queremos competir con Rodolfo, Mburicao o San Pietro”, reconoce Scappini. Uva Terra ofrece también una variedad de picadas porque son numerosos los clientes que concurren al lugar sólo para tomar vino y picar algunas cosas.

PURO ROMANTICISMO

Uva Terra, es uno de los locales más románticos de Asunción. El ambiente y el vino facilitan la concurrencia de numerosas parejas. Los fines de semana es imprescindible hacer reservas porque los lugares para dos casi siempre están agotados. Lo que no se agota es el champagne (espumante en realidad), infaltable en cualquier celebración de pareja. “El espumante es bebida de parejas. A veces nos piden que sirvamos, justo a la hora de entregar el anillo”, dice Scappini en un tono cómplice.

Se trata sin dudas de un lugar propiciatorio. Dónde las parejas concurren para declararse, comprometerse o recordar un aniversario y los aficionados al vino asisten para despertar a los duendes mansos que siempre merodean en torno a Baco. Y es que el amor y el vino tienen el mismo denominador común: la pasión.

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por Gastro

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