El frente de Tres Paraguayos sobre Mariscal López. A la derecha se ve el edificio que antes era el Hotel Italia y que restaurado ahora es un centro de eventos.

Días pasados se habilitó el bar cantina Tres Paraguayos, ubicado sobre la calle Mariscal López casi Manuel Gondra, justo detrás del edificio de la vieja estación del ferrocarril. Se trata de un local gastronómico de carácter popular como muchos de los que hay en la ciudad. Pero lo interesante es el proceso de recuperación que realizaron para rehabilitar un histórico inmueble que es patrimonio arquitectónico del centro histórico, dando mayor valor a todo el entorno. Además, posee un curioso testimonio de la vida ciudadana.

El edificio pertenece al patrimonio histórico arquitectónico de la ciudad. Data, seguramente, de la época en que floreció la arquitectura italiana en Asunción. Probablemente, comienzos del siglo XX. “Dicen” que el inmueble sirvió para la “recuperación de las señoras” pero que desvío sus objetivos hacia otros fines. Testimonios históricos, ya de la época de la dictadura stronista daban cuenta que el local se convirtió en un “hotel alojamiento” en paralelo al desarrollo de la Plaza Uruguaya como la Zona Rosa de la ciudad.

El salón principal del local Tres Paraguayos, es muy espacioso pueden verse las sillas casi rústicas y los arcos que fueron introducidos en la construcción.

Cuando las trabajadoras del sexo abandonaron el paseo público, el inmueble que nos ocupa, siguió utilizándose como un burdel en combinación con algún que otro servicio gastronómico que seguro servía de tapadera. Cuando declinó este “negocio”, el edificio era utilizado por los grupos de indígenas que venían a manifestarse a la capital y utilizaban la galería del Ferrocarril para guarecerse de las inclemencias meteorológicas.

El transcurso del tiempo iba deteriorando irremediablemente el edificio sin ningún viso de solución hasta que TRES PARAGUAYOS, de ahí el nombre del bar cantina: Martin Sanneman, Carlos Fillippi y Ramón Zarza unieron sus sueños de recuperar ese patrimonio histórico arquitectónico de la ciudad. Sanneman alquiló por 20 años el inmueble junto al predio contiguo que antiguamente era el Hotel Italia. Ambas propiedades pertenecen a la Fundación La Piedad.

Esto es el patio interno del edificio. Al fondo está una enorme parrilla. El local tiene dos plantas, pero la segunda aun no fue restaurada y no está habilitada.

Sanneman restauró el Hotel Italia y lo convirtió en un espléndido centro de eventos denominado Ta’arõ inaugurado hace seis meses. Como arquitecto entendía que no se podía intervenir el hermoso edificio sin afectar al predio contiguo, por lo que la restauración, en la práctica comprendió también el inmueble donde está TRES PARAGUAYOS. Pero había también otra razón de peso por la que decidieron encarar el proyecto. El impresionante centro de eventos Ta´aro debía gozar de un entorno acorde con su importancia y surge así el bar cantina para completar el ambiente circundante.

Hoy en ese lugar existe todo un foco de atracción turística que se ha revitalizado, con la Plaza Uruguaya y la estación central del ferrocarril como puntos principales. Detrás del edificio del ferrocarril se armó una pequeña plazoleta que abarca todo el frente del nuevo centro de eventos Ta’arõ. Pasando la calle Mariscal López también se hicieron trabajos en el antiguo Depósito de Encomiendas del ferrocarril y pasando la calle Manuel Gondra, está el museo donde hace años llegó a funcionar La Cachamba. Tres Paraguayos vino a completar ese panorama.

Esta es la barra que domina en el salón central de Tres Paraguayos. El concepto es ofrecer platos que son tradicionales de la cocina paraguaya, todos basados en la cocción a la parrilla.

El bar cantina es un local bastante amplio adaptado a una antigua construcción que deja ver los retazos arquitectónicos de su vieja historia. Crearon un gran salón principal para lo cual derribaron varias paredes porque estaba dividido en numerosos compartimientos y construyeron arcos que hace más atractivo el espacio. El techo es bastante alto como las construcciones antiguas y dejan ver las vigas originales y la bovedilla que sirve de piso a la segunda planta.

El salón principal conduce a un bonito patio interior donde los arcos siguen marcando el movimiento constructivo. En uno de los extremos se ubica la gran parrilla y en un costado hay una atractiva fuente. En ese lugar, se puede apreciar, la magnitud del edificio ya que deja ver toda la segunda planta alrededor del patio. Todas las aberturas, grandes puertas y ventanas son originales. Las paredes dejaron con los ladrillos a la vista. Uno de los ambientes fue habilitado como salón VIP y en otras de las piezas se utilizará como una cava. Los muebles son bastante rústicas, mesas y sillas de madera y metal. En total, tiene una capacidad para 80 personas incluyendo el salón VIP, pero el lugar da para mayor capacidad.

Esta pequeña fuente está ubicada en el patio interior de Tres Paraguayos.

El concepto gastronómico es de una parrilla. Toda la oferta del menú son platos que se elaboran y se cocinan con ese método. Casi todos los cortes de carne vacuna, las famosas picadas que incluyen embutidos de todo tipo. También habrá carnes de aves y cerdos. Y una serie de guarniciones tradicionales tales como chipa guazu, sopa paraguaya, papas fritas, mandiocas fritas, ensaladas de arroz, ensalada rusa y otros. La idea también es centrarse en platos que son tradicionales de la cocina paraguaya. De bebidas ofrecen una corta cartilla de vinos, varios tragos y chop de producción paraguaya.

De Los Tres Paraguayos, Carlos Filippi es el encargado del bar cantina. La gestión gastronómica está a cargo de Julio Téllez, un joven empresario quién es el mismo que se hizo cargo de la actual administración del Restaurante Munich, que dicho sea de paso esta sobreviviendo bastante bien. Cuando le consultamos a Filippi si no era muy riesgoso un negocio, que lleva sobre las espaldas la mala fama de su anterior actividad, en una zona donde supuestamente existe un alto nivel de inseguridad y en un sector de la ciudad, que también supuestamente, está en decadencia.

“Nuestra intención es restaurar este edificio histórico para tratar de recuperar la memoria histórica de la ciudad. No creemos que exista tanta inseguridad y además, nuestros trabajadores son vecinos de La Chacarita y ellos colaboran para que este proyecto se consolide”, nos dijo. Más de 700 millones de guaraníes llevan invertido en la iniciativa. De momento abren a las 18:00 horas y los domingos lo hacen desde la mañana.

Un pequeño decorativo de la ambientación. El lavabo contiguo a los baños.

HISTORIA AL MARGEN

Decíamos que el inmueble donde está asentado Tres Paraguay y el precio donde se habilitó el centro de eventos, son propiedad de la Fundación la Piedad. Cuentan que esta entidad sin fines de lucro tiene numerosos inmuebles en el casco histórico. La historia de la gran fortuna que posee la Fundación dicen, versiones no confirmadas pero referidas por el historiador Luis Verón, que tuvo su inicio allí donde está el centro de eventos Ta’arõ.

Antes de Ta’arõ estaba el Hotel Italia que fue construido sobre las ruinas de una casa colonial entre cuyos muros el constructor italiano Giovanni Barbero, encontró un tesoro que dio origen a su inmensa fortuna. El hecho no está confirmado pero era lo que se sospechaba pues Barbero no podía acumular tanta riqueza solo con su profesión de constructor. Giovanni tuvo varias hijas e hijos, pero ninguno de ellos tuvo descendencia. Uno de ellos, Andrés Barbero, quién fue muy buen administrador llegando incluso a ser ministro de Hacienda murió en 1953. Como no tuvo hijos al igual que sus hermanos y hermanos decidió crear una fundación para administrar la fortuna que habían heredado y así evitar que pase a manos del Estado.

Así nació la Fundación La Piedad que fue manejada con bastante disciplina que aprovechada su solvencia financiera para apoyar una serie de actividades culturales, científicas y comerciales. Por ejemplo, hasta hoy ayuda a la Academia Parguaya de la Historia, a la Sociedad Científica del Paraguay, el Instituto del Cáncer y muchos otros. Entre su patrimonio se encuentran números inmuebles como los que nos ocupa en esta nota.

 

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