Un final de película para el Bar América

27 julio, 2021
El bar es modesto, sencillo, rústico, pero está engalanado con murales de conocidos artistas que allí se reúnen con músicos y bohemios dando vigencia a una parrillada como las de antes.

El bar es modesto, sencillo, rústico, pero está engalanado con murales de conocidos artistas que allí se reúnen con músicos y bohemios dando vigencia a una parrillada como las de antes.

Sobre la calle Dominicana entre Amistad y Concordia está el Bar Parrillada América. Un local gastronómico detenido en el tiempo. Unos 50 años aproximadamente. En la ciudad tiene que ser uno de los pocos que quedan así. No son sus servicios y productos lo que atraen, sino el hecho de que se convirtió en un sitio de culto para una tertulia de músicos y artistas de todo tipo. Sus paredes tienen pintados, murales de cotizadas firmas. Le hicieron una película.

Y como diría el hombre el traje gris, en la calle la vida pasa como un huracán. Un moderno edificio en altura se le puso al costado y el resto de la cuadra ostenta viviendas y residencias que lo dejan como el inmueble más desactualizado. El bar América es una casa vieja. Tiene apenas un salón donde el maquillaje que recibieron sus paredes disimula el paso del tiempo. Pero en el frente, tiene tres plantas de mango, testigos y testimonios de las parrilladas de antes (mango vy).

El dueño es Don Chiqui, Quintín Notari, 80 años, quién reconoce que cayó allí como un paracaidista. “Me case con la hija de la dueña”, después enviudó y por herencia y compra se quedó con el terreno. Allí ya funcionaba “el boliche” desde el año 1951 y sin duda era el más antiguo bar del barrio Jara. Dominicana era una calle transitada, por allí circulaban las líneas de transporte, como por ejemplo el 13 Mercedita. En marzo de 1975 Don Chiqui se hizo cargo de la parrillada. “Yo tenía mucha experiencia porque trabajé en el restaurante de la Casa Argentina y del Unión Club y enseguida levanté el negocio. Abríamos a la cinco de la tarde y cerrábamos a las tres de la madrugada”, recuerda.

Quintín Notari, Don Chiqui, 80 años, es el propietario.

Quintín Notari, Don Chiqui, 80 años, es el propietario.

El local sobrevivió al famoso Edicto N° 3 dictado en 1978, que limitaba hasta la una de la mañana, las actividades nocturnas y al posterior operativo rastrillaje que sobrevino al asesinato del expresidente nicaragüense Anastasio Somoza, ocurrido en 1980.  El Bar América fue uno de los tantos lugares donde se atendía a puertas cerradas pese a la prohibición lo cual le provocó varias intervenciones policiales.

Tras la caída de Stroessner el negocio tuvo más respiro. Ya para entonces había innovado con el pollo al espiedo y hasta hoy puede verse allí un letrero que ofrece un “pollo al estilo de Israel”, que según nuestro interlocutor se trata de una receta común y silvestre, que lleva ajo, orégano, perejil, sal, leche y un ácido que no llegamos a comprender. Llegó a juntar unos ahorros, pero en el año 2.000 la caída de los bancos, durante el gobierno de Wasmosy le asestó un duro golpe que le costó asimilar. Mientras Don Chiqui se volvió a casar pero enviudó de nuevo. Tiene un hijo de 21 años de edad.

En el nuevo siglo, si bien el negocio no era floreciente se mantenía con su vieja clientela. Entre ellos figuraba el arquitecto Hugo Bogado Barrios renombrado y conocido artista plástico. Hugo a su vez arrastró a Lucy Yegros, otra figura rutilante de las artes plásticas y a ella le gustó el lugar. El ambiente era agradable, los músicos del barrio se reunían allí para tocar. “Nos atiende bien el señor, nos aguanta”, rememora Lucy.  “Yo paso bien, canto con ellos, tomo con ellos”, recuerda Don Chiqui. Con el tiempo el lugar se convirtió en un lugar de culto de cierta bohemia asuncena. Artistas, profesionales, músicos se reúnen cada tanto añorando esos lugares de antaño.

Bar América no pasaría de ser físicamente, un local simple, sencillo, rústico sino fuera por los murales que en sus paredes pintaron Hugo Bogado Barrios y Lucy Yegros ayudada por Enrique Espínola. La iniciativa fue para tapar las manchas de humedad de las paredes, pero cualquiera sea el motivo no hay local gastronómico de Asunción que tenga esas obras monumentales. Salvo el ex Pozo Colorado, hoy Patria Parrilla, que exhibe unas gigantes obras de Koki Ruiz, pero hasta donde sabemos estas fueron pagas. Bar América también luce otros cuadros de Lucy quién se convirtió casi en una madrina y mentora del local.

La foto muestra lo modesto que es local, parte de la monumental obra que cubre sus paredes y la actividad que más atrae a sus clientes: la música.

La foto muestra lo modesto que es local, parte de la monumental obra que cubre sus paredes y la actividad que más atrae a sus clientes: la música. (Fotos gentileza de José Luis De Tone)

Precisamente de su mano, esta historia tiene un final de película. Estando un día en la casa de su hija, que vive cerca del bar, un diplomático europeo le preguntó donde podían ir a tomar algo. Lucy le lleva al América y justo estaban los músicos en el lugar. El extranjero quedó prendado y también se hizo habitué y a su vez llevó a otros colegas. Se trata de Kerin Esen, un alemán que es el segundo de la Delegación de la Unión Europea en Paraguay. Como ya termina su misión en nuestro país, produjo y dirigió una película de corto metraje, como un homenaje a ese lugar. El sábado pasado tuvo su estreno en el Instituto Cultural Paraguayo Alemán Goethe Zentrun (ICPA), ante una selecta concurrencia.

“Es una historia mitad ficción, mitad realidad, que merece ser visualizada sobre el emblemático Bar América”, escribió en sus redes sociales, José Luis De Tone, jubilado ex periodista de ABC Color, especializado en Arte y Espectáculos. La película no tiene más pretensiones que la de ser un testimonio casi personal, pero los allegados al proyecto están viendo la posibilidad de que el proyecto tenga la mayor exhibición posible.

“No pensé que iba a salir tan bien” nos dijo Don Chiqui al comentar la exhibición. El corto metraje está protagonizado también por varios de los clientes ya que adopta la forma de una ficción para contar la historia del local. En el afiche que hace de cartelera figuran: José M. Cueto, Quintín Notari, Hugo Bogado Barrios, Liz Verdina, Lucy Yegros. Productora: Mónica Ismael.

El Bar América hace rato que dejó de ser una parrilla y del pollo al espiedo solo queda el cartel donde anuncia el que se prepara al estilo de Israel. Don Chiqui ofrece ahora empanadas, minutas varias y prepara bifes, a caballo o con cebollas. Lo visitamos a eso de las seis de la tarde, cuando se disponía a comenzar sus tareas habituales. “A las ocho, suelen llegar algunos para cenar y de acuerdo a como me sienta cierro más temprano”, aclara. Salvo que llegue Lucy, con lo cual, convoca a los músicos del barrio y la fiesta puede prolongarse hasta la madrugada.

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