Sigue sin resolverse el caso del Lido Bar

17 diciembre, 2020
El Lido Bar en una de sus concurridas noches antes de la pandemia.

El Lido Bar en una de sus concurridas noches antes de la pandemia.

“Sin novedad” nos respondió el vocero autorizado del Lido Bar cuando consultamos como iban las negociaciones en torno al monto del alquiler que estaban pagando por el local que ocupan en Palma y Chile. Los propietarios tenían la intención de elevar los 100 millones de guaraníes que están pagando por el usufructo de varias áreas del inmueble. El Lido Bar pidió una reconsideración y las conversaciones en torno al tema aún no terminaron.

Lo que sí ya nos confirmaron es que el citado local gastronómico está buscando inmuebles en las inmediaciones para mudar a ese lugar el sector de producción (tienen su propia panadería) a fin de aliviar la aglomeración que ya existe en Palma y Chile. En ese lugar, el Lido Bar alquila el salón en esquina, además de uno o más pisos del edificio, que en los pisos superiores se destina a oficinas y vivienda.

La gerente Sigrid Foster nos respondió con un escueto “sin novedades” cuando quisimos conocer cómo iban las negociaciones por el alquiler. El conflicto saltó en octubre pasado cuando informábamos que el Lido Bar podría verse obligado a dejar su histórico local de Palma y Chile debido a que le iban a subir el alquiler. La cuestión era que debido a la crisis que generaba la pandemia, las recaudaciones no eran las mismas. Desde entonces se vienen realizando negociaciones entre las partes.

Más bien, el Lido Bar está esperando una respuesta a la contraoferta que le hicieron a los propietarios respecto al aumento del alquiler. Como no hay respuestas, la situación sigue como antes, el local gastronómico sigue ocupando su antiguo puesto y las condiciones del alquiler no se han modificado.

EL OTRO CASO

Paralelamente a este tema, surgió otro conflicto referente al Lido Bar. Uno de los socios propietarios, Lino Oviedo (h) denunció a la fiscalía a Eshterlinda Bazán (gerente y socia propietaria), a María de Lourdes Mansito (contadora) y María del Carmen Portillo (tesorera) por los delitos de apropiación y estafa. Pidió que sean imputadas y que guarden reclusión. La fiscala que se quedó con el caso, desestimó el pedido y dictó un sobreseimiento provisional para las afectadas.  Falta ahora que se fije fecha para una audiencia preliminar en donde la fiscala debe justificar porque dictó sobreseimiento provisional o continuar con la acusación.

El Lido Bar, es actualmente propiedad de una Sociedad de Responsabilidad Limitada, en la que tienen acciones ocho personas. Los socios son: María Cristina Dose de Pérez, Whala Anahi Pérez Dose, Edgardo Joaquín Pérez Muñiz, Lino César Oviedo Marín, Charlina Pérez Dose, Estherlinda Rufina Bazán de Garcete, Judith Mercedes González Jara y Eduardo María Liveres Guggiari.

Estherlinda Bazán, es la socia mayoritaria. Ella es una de las gerentes y antigua funcionaria de la empresa, con más de 40 años de servicio. La pareja de alemanes que creó el Lido Bar en 1953, cuando decidieron irse del país, donaron la propiedad del restaurante a un grupo de funcionarios de confianza con la condición de que mantuvieran la misma calidad de producto y servicio. Y además otorgaron acciones a personas ajenas a la empresa que pudieran actuar como contralores. Lino Cesar Oviedo Marín fue representante de la pareja alemana que creó el Lido Bar, y durante varios años fue síndico de la empresa.

Oviedo Marín realizó la denuncia contra la gerente y las funcionarias del Lido Bar a título personal y no se sabe si cuenta con el aval o el apoyo de los demás socios propietarios. En manifestaciones que realizó a los medios de prensa, expresó que existía una “caja paralela” en la administración pero no presentó pruebas al  respecto.

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