O Gaúcho será la niña bonita de San Ber

14 diciembre, 2020
El salón principal, con el buffet en el medio y la parrilla al fondo. Este sector se construyó adyacente a la edificación existente.

El salón principal, con el buffet en el medio y la parrilla al fondo. Este sector se construyó adyacente a la edificación existente.

El fin de semana pasado abrió sus puertas en San Bernardino la sucursal de la churrasquería O Gaúcho. Por su envergadura, el emprendimiento podría constituirse en el principal atractivo gastronómico de la temporada en la ciudad veraniega. No existen datos, pero a primera vista se trata del restaurante nuevo más importante a nivel país, en lo que va del año. Para San Bernardino quizás lo sea de toda su historia.

Ubicado sobe la calle Luis Vache a pocos metros del Club Naútico, O Gaúcho aprovechó una antigua casa ubicada en esquina para desarrollar un portentoso proyecto. Se mantuvo la vieja estructura de la antigua construcción, se levantó un gran salón y se utilizó el amplio jardín que tiene el inmueble, para dotar al restaurante de una capacidad total de 700 personas. Todos los ambientes son modernos pero sencillos ajustados a los cánones de su local de Asunción.

No recordamos que algo así se haya encarado en San Bernardino y para comparaciones debemos remontarnos a las mejores épocas del Hotel del Lago y del recordado Hotel Condovac, que cuando estaban a pleno tenían un amplio servicio gastronómico. Esta situación lleva a muchos a preguntarse, si las posibles recaudaciones de O Gaúcho podrían compadecerse de la inversión realizada. Solo el tiempo dará una respuesta adecuada.

Uno de los salones que se adaptaron reutilizando la vieja estructura edilicia. Pueden verse los tirantes, las alfajías y las tejuelas del techo original. El mobiliario y la ambientación son bastantes simples pero modernos.

Uno de los salones que se adaptaron reutilizando la vieja estructura edilicia. Pueden verse los tirantes, las alfajías y las tejuelas del techo original. El mobiliario y la ambientación son bastantes simples pero modernos.

De momento podemos decir que una sola temporada no va a compensar lo invertido. Ya nos habían informado que lo de O Gaúcho va para rato.  Piensan abrir en principio, todos los fines de semana del año y habilitarán un servicio para la realización de eventos, ya sean corporativos o sociales. El resto se definirá de acuerdo a como se desarrollen los acontecimientos.

Del servicio, es poco lo que se puede decir. Las medidas de seguridad sanitaria impuestas a los restaurantes eliminó el principal atractivo de las churrasquerías: el espeto corrido. Ahora cada comensal debe acercarse a la parrilla para servirse las carnes, así como  al buffet de comidas frías y calientes que están sumamente cuidadas y contenidas, donde un personal del servicio ayuda para el efecto.

O Gaúcho que en su local central tiene una bodega nutridamente surtida, construyó un pequeño espacio transparente donde los vinos reposan a la temperatura correcta y una novedad es que en el patio se instaló una estación de tragos patrocinada por una conocida marca. El sábado faltaba ajustar todavía algunos detalles. El aire acondicionado del salón principal aún no estaba funcionando. Y un ejército de mozos y personal de servicio estaban haciendo sus primeras armas en eso de atender a los clientes.

Lo de Osvaldo se ubicó en las instalaciones del Hotel del Lago donde ambientó un espacio con arreglos parecidos a los que tiene en su local de Asunción.

Lo de Osvaldo se ubicó en las instalaciones del Hotel del Lago donde ambientó un espacio con arreglos parecidos a los que tiene en su local de Asunción.

TODOS A SAN BER

Las principales marcas gastronómicas están presentes en San Bernardino. Todos quieren estar presentes esta temporada, que se vaticina será muy buena para el sector, a pesar de los altos costos que eso implica. Se estima que los posibles clientes de los restaurantes de Asunción migrarán en su mayoría hacia los locales de San Bernardino. Y en consecuencia, tratan de obtener en ventas lo que no pudieron este año por la pandemia, haciendo presencia en la ciudad veraniega.

En el rubro de carnes a la parrilla, también están presentes en San Bernardino, dos destacados exponentes asuncenos: Lo de Osvaldo y Alma. El primero, utilizando las instalaciones del Hotel del Lago, en uno de cuyos pasillos reprodujo el ambiente de sus locales asuncenos que hacen referencia al fútbol. Por su parte Alma, habilitó todo un complejo, donde la empresa que es ahora propietaria de la marca, llevó a sus empresas adheridas: Frida, La Guitarrita y Negroni, con gran aceptación del público.

Este es el complejo Alma. Allí además de esta marca, se ubicaron empresas del mismo grupo: Frida, Negroni, La Guitarrita.

Este es el complejo Alma. Allí además de esta marca, se ubicaron empresas del mismo grupo: Frida, Negroni, La Guitarrita.

En realidad, hay para todos los gustos. Hay locales de La Vienesa, Il Mangiare, Locos por las Milanesas, Il Capo, La Roca y para quienes desean algo más refinado, en comida y espacio, está por ejemplo, el aporte de Karu que instaló El Bistró en La Casa del Val. Y a la vuelta de O Gaúcho está, un  conocido de San Bernardino, el uruguayo Carlos Marrero, que llevó allí a El Viejo Marino a pescar comensales hace ya varios años.

Carlos Marrero, posa frente a su local El Viejo Marino, que hace varias temporadas está fijo en San Bernardino con su oferta de pescados, mariscos y paellas. Esta temporada le agregó la oferta de sushi.

Carlos Marrero, posa frente a su local El Viejo Marino, que hace varias temporadas está fijo en San Bernardino con su oferta de pescados, mariscos y paellas. Esta temporada le agregó la oferta de sushi.

Su tradicional y atractiva propuesta de pescados, mariscos y paellas, se complementa hoy con una oferta de sushi (en el mismo lugar habilitó El Japo) e incluso ya creó una nueva variedad: el sushi sabor a paella. Su local apacible y tranquilo invita a comer algo diferente.  Su eslogan es “Caprichos y fusiones de clientes con paladar…”

Un local que abrió este año y que tiene una amplia oferta gastronómica es D´Alepo.  Su carta es un recorrido por comidas rápidas, ensaladas, cocina al wok, variedad de carnes, arroces y también ofertas especiales al tatakuá y a la parrilla. Curiosamente, uno de los fuertes del local son las empanadas. Probarlas, ya justifica un viajecito hasta el lugar. Es un sitio abierto, al aire libre, con un gran quincho y arboleda alrededor.

Andrés Gianmarinaro, centro, uno de los responsalbes de D`Alepo aparece aquí junto a su equipo de trabajo. A su derecha María Melgarejo y al otro lado Jessica Fariña y Matías Céspedes.

Andrés Gianmarinaro, centro, uno de los responsalbes de D`Alepo aparece aquí junto a su equipo de trabajo. A su derecha María Melgarejo y al otro lado Jessica Fariña y Matías Céspedes.

Están también presentes en San Bernardino, las principales marcas de fast food McDonalds, Burger King, Pizza Hut pero también vimos a empresas emergentes como La Burguesa, (del doctor en hamburguesas, Bruno Brusquetti).  Vimos alrededor de cuatro food park en la zona céntrica de la ciudad, con lo cual podríamos decir que existe una cobertura gastronómica completa, comida para todos los gustos y para todos los bolsillos. Resta saber, si al final de la temporada  suma más el Haber que el Debe, de momento las perspectivas son alentadoras.

 

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