caballito blanco
Uno de los salones del Caballito Blanco. Se puede ver a las mozas vestidas con trajes típicos alemanes.

Era uno de los varios restaurantes alemanes que existían en el centro. La cerveza y el chop bien fríos eran uno de sus atractivos. El diario ABC lo incluyó en su serie de notas La Cena fuera de casa, que publicó en el año 1978 y que nosotros vamos reproduciendo casi como un homenaje a la gastronomía de ese entonces y para conocimiento de como vivía el sector en aquellos tiempos.

«Un agradable ambiente tirolés y una comida inspirada en la cocina alemana son los argumentos que la Hostería «Caballito Blanco» utiliza para atraer a sus clientes. Ubicada en la calle Alberdi entre General Díaz y Víctor Haedo, posee tres salones amplios, con aire acondicionado y una sensación de limpieza y pulcritud que de entrada impresiona favorablemente.

La ambientación y ciertos elementos de su decorado hacen recordar a restaurantes europeos. El atuendo de las mozas también contribuye a completar la idea de que uno se encuentra en una «islita» gastronómica del viejo continente.

Las paredes de dos salones del local están revestidas de madera, y de ellas cuelgan paisajes alemanes y algunas inscripciones en idioma germánico.

Lamentablemente, en el cielorraso se observaba n algunos desgarrones del mismo.

Las pesadas sillas tienen un estilo rústico. Las mismos resultan un tanto incómodas. En cuanto a los baños, son bastantes limpios aunque sus instalaciones son ya bastante antiguas. Por ejemplo, el de caballeros no posee mingitorios. Se encuentran toallas limpias pero que, indudablemente, ya acusan el paso del tiempo. El jabón que está a disposición es de coco. Por su parte, el de damas también es bastante limpio.

LA ATENCIÓN

Todas las personas que atienden al público son mujeres. Ellas se hallan correctamente uniformadas con trajes que imitan una vestimenta regional alemana. Sin embargo, al parecer dichos uniformes solo son usados en su forma completa los días sábados. Es que, como explicó una de las mozas, «la blusa es un tanto incómoda y entonces traemos algo un poco más holgado». De todos modos, el aseo y la buena presentación de las mozas son elogiables.,

Cuando este cronista y su esposa visitaron el local, fueron rápidamente atendidos.

Una vez escogidos los platos, se sirven a los clientes varios productos panificados como palitos, pan de miga, pan integral, etc,  que sirven para hacer menos larga la espera. Estos productos vienen acompañados de trozos de una exquisita mantequilla que al cronista le pareció de producción casera. Sin embargo, el tiempo que se debe esperar para recibir el plato de fondo es quizás un poco dilatado (30 minutos en el caso de quién esto escribe).

LA COMIDA

Una amplia variedad de platos puede uno escoger mediante la bien presentada «carta» que contiene el «menú». Los platos fríos o las sopas sirven como entrada para después sumergirse en la búsqueda del plato preferido entre los rubros de carne vacuna y de cerdo, pescados y las especialidades de la casa.

Entre estas últimas puede uno optar por el «Schaschlik» que son trocitos de carne vacuna, de cerdo y de tocino asados, juntamente con porciones de cebolla y de locote verde. Todo ello viene acompañado de salsa leventemente picante y de una porción de papas fritas. Este plato cuesta 370 guaraníes y es un plato que se puede recomendar tranquilamente a cualquier invitado.

Quienes gustan del chucrut, pueden pedir la costeleta ahumada con chucrut, un plato que cuesta 365 guaraníes. Los fanáticos de los animales silvestres tienen su oportunidad: pueden solicitar palomas silvestres con salsa, que cuestan 265 guaraníes, o venado silvestre chaqueño, un plato por el deberá oblar 350 guaraníes. Esta última comida es muy exquisita y se encuentra muy bien condimentada.

Los que no desean aventurarse con pedidos raros pueden escoger entre una gran variedad de bifes de lomitos (recomendado: bife de lomito a la pimienta) bife de lomito a caballo o las tradicionales minutas. La presentación de la comida es atractiva, lo que constituye un detalle importante que muchas veces no se cuida.

LAS BEBIDAS

La cerveza y el chopp constituyen las bebidas más solicitadas en esta «hostería». A ello contribuye la circunstancia de que las mismas son servidas bien frías y con las «manijas» previamente enfriadas. Además parecería que la comida alemana tiene mucha afinidad con estas bebidas.

Los amanes del vino no se verán defraudados. Desde una botella de vino nacional que cuesta 150 guaraníes hasta un «Chateaunef du Pape» que alcanza la nada despreciable suma de 1550 guaraníes, hay una gama de vinos de distintas marcas y procedencias: alemanes, chilenos, argentinos y españoles.

El vino rosado pedido durante la visita de quién esto escribe, fue colocado dentro de la hielera que exigen las circunstancias. Lamentablemente, no fue cuidado el detalle de poner la servilleta alrededor del cuello de la botella. Por lo demás, la hielera era un tanto grande, lo que hacía que la pequeña botella de vino se hundiese bastante en dicho recipiente.

PARA CONVERSACIONES DE NEGOCIOS

La hostería «Caballito Blanco» es un lugar tranquilo y en donde todos quienes asisten a ella parecen respetar una regla tácita; no levantar mucho la voz. Si a esto se une el hecho de que la música funcional es suave y sin estridencias, se puede afirmar que el local sirve para mantener conversaciones de negocios… o de las otras.

«YA ESTASMOS CERRADOS»

Pero un detalle en el cual son inflexibles los dueños del negocio es el de la hora de cierre del mismo: llegada la hora 14, o la hora 23, por la noche, se cierran las puertas y uno debe esperar a que le abran las mismas para poder salir. Ello hace que uno que se atrasó un poco más de la cuenta se sienta incómodo ante los preparativos que se hacen en el local para proceder al cierre del mismo, ya que las propias mozas se encargan de advertir: «señor, me puede pagar por favor porque ya estamos cerrando»

Si te gustó el contenido, compartilo :)

Deja una respuesta