Una parrillada que se llamaba Martín Fierro

7 agosto, 2020
Los restaurantes de antes, la mayoría de estilo parrillada, se instalaban al aire libre. Como el Martín Fierro, como muestra la foto que publicó el diario ABC, en 1978.

Los restaurantes de antes, la mayoría de estilo parrillada, se instalaban al aire libre. Como el Martín Fierro, como muestra la foto que corresponde a un recorte del diario que publicó ABC, en 1978.

Estaba sobre la avenida Aviadores del Chaco. Y como la mayoría en su época, funcionaba al aire libre. Fue parte de los locales gastronómicos visitados por periodistas del diario ABC, en febrero de 1978, con la intención de informar cómo era “La cena fuera de casa”. De su paso por la historia de nuestra ciudad nos queda esta crónica.

“Nuestra ciudad capital se caracteriza por sus días calurosos y sus noches no menos estivales. Por alguna circunstancia climática, ciertos lugares sobre la Avenida Aviadores del Chaco, camino al aeropuerto, tienen una temperatura menos elevada. En uno de esos lugares funciona la parrillada “Martín Fierro” que se precia de ofrecer “la cerveza más fría de Asunción”.

La avenida Aviadores del Chaco está poblada por varios lugares en donde se puede cenar y también disfrutar de algún show artístico musical. La parrillada “Martín Fierro” está al final de la serie de restaurantes camino al aeropuerto internacional “Presidente Stroessner”, posee una amplia playa de estacionamiento para los vehículos de los clientes.

El local fue construido especialmente para restaurantes, posee un espacioso salón que en los días invernales se vuelve acogedor, ya que a un costado está la parrilla de singulares dimensiones, con su apetitosa carga.

Para los días de verano, que son los más en nuestro medio, la parrillada cuenta con un amplio patio entre su local y la citada avenida Aviadores del Chaco. Las mesas están bien espaciadas y actualmente la casa está construyendo algunos quinchos individuales al costado del patio, con lo cual el local tendrá un ambiente característico.

El mobiliario no ofrece atractivos especiales, las mesas y sillas  son similares a las de otros restaurantes, sirviendo al propósito fundamental para el cual fueron hechas, sin adornos adicionales.

A un costado del patio se encuentra un escenario destinado a los artistas, pero “Martin Fierro” no ofrece con regularidad show musicales de modo que la mayor parte del tiempo el escenario permanece vacío sirviendo como un nostálgico decorado, adornan el escenario algunos cueros de ganado vacuno y otros elementos relacionales con el mundo campesino,

El lugar se mantiene limpio, como es de esperar. Lo que sí cabe objetar es el estado de los baños, se encuentran distantes, perdidos en el fondo del patio, de modo que  en los días lluviosos el cliente debe hacer maravillas para llegar hasta ellos. Un lugar que se precie debería tener los baños en condiciones, los del restaurant que comentamos no tienen jabón ni toallas y el aspecto general es de dejadez. El servicio de los mozos es aceptable, hay un jefe que recibe los pedidos y otros ayudantes que sirven la comida y retiran los platos. Se nota en algunos la falta de experiencia, debido a sus jóvenes años, y por eso no es de extrañarse si de pronto cometan algún pequeño traspié en el arte de servir correctamente la mesa de los comensales.

PARRILLA Y A LAS BASAS.

“Martín Fierro” se especializa en parrilladas y platos que se sirven a “las brasas” por eso, la mayor cantidad de comidas gira en torno a carne de ganado vacuno y pollo.

El restaurante ofrece algunas entradas como palmito con fiambre, medio pollo a las brasas, palmito y jamón, etc. Entre los platos de fondo, figuran las especialidades de la casa: tripa gorda con chinchulin, riñón, lengua, cerdo, (cuyos precios están en alrededor de 200 guaraníes), un tentador lechón a las brasas, porciones de chivito a las brasas (250 Gs.), un asado de costilla, un asado de lomito o un asado a lo “Martín Fierro” (550 guaraníes) que está compuesto de asado de costilla, rabadilla, chorizo y sopa paraguaya.

El chivito a las brasas está muy bien preparado y regado con limón constituye un excelente plato, los clientes que concurren al lugar en barras pueden pedir una parrillada completa, que contiene tripa gorda, chinchulin, riñón y asado, aunque en menor cantidad de lo habitual en otros restaurantes y parrilladas similares.

En lo concerniente a postres e “Martín Fierro” no ofrece mucha variedad: torta helada, ensalada de frutas, duraznos al almíbar, dulce de batata con queso y por ahí nomás.

Considerando que el local no ofrece servicios extraordinarios ni comodidades más allá de lo habitual, los precios de las comidas, están ligeramente elevados.

En cuando a las bebidas para acompañar o preceder la cena, la oferta es variada, como es de suponer. De entrada se puede pedir un aperitivo, un whisky escosés o una gaseosa según la preferencia del cliente. La cena se puede acompañar con vinos de distintas procedencia y clase, según la comida seleccionada. En cuanto a precios, los vinos nacionales cuestan 200 guaraníes, los argentinos alrededor de 600, los españoles 700, los vinos chilenos mejores 900 y los franceses alrededor de 1.200. Las bebidas espumantes para luego de la cena también pueden solicitar a los precios habituales.

La parrillada que aquí comentamos tiene un sistema de parlantes que difunde música funcional: pero el disc jokey no tiene demasiado trabajo, simplemente amplifica la programación de una emisora local en frecuencia modulada y ya está. De modo que el cliente, quien posiblemente este cansado de escuchar todo el día avisos comerciales en su casa y en su automóvil, también en el restaurante debe soportar algunos avisos publicitarios de cuando en cuanto.

Para terminar, debemos señalar que la parrillada “Martin Fierro” ofrece al cliente la sensación de estar en un lugar fresco, amplio con relativamente pocos ruidos exteriores y en donde se puede pasar una noche agradables si las exigencias no son tantas”.

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