Facsímil del ejemplar del diario ABC (1978), en el que se publicó la serie de notas sobre La cena fuera de casa.
Facsímil del ejemplar del diario ABC (1978), en el que se publicó la serie de notas sobre La cena fuera de casa.

Siguiendo con la reproduccción de la serie de notas La cena fuera de casa, publicada por el diario ABC en los primeros meses de 1978, hoy nos toca presentar el caso del restaurante Germania. Una de las varias propuestas alemanas que existían en el centro de Asunción. El chopp era uno de los atractivos del lugar y la variada y abundante comida era su fuerte. No sobrevivió mucho a esa época pero queda este testimonio para recordarlo.

«El variadísimo y abundante menú y el excelente chopp frío que ofrece el restaurante “Germania”, ubicado en la calle Cerro Corá entre Independencia Nacional y Yegros son las principales atracciones de este lugar. La construcción del mismo no es completamente apropiada, debido a que se trata de una vivienda que se convirtió en restaurante. No obstante, el lugar registra una notable afluencia –a todas horas- de numerosas personas, entre las que se destacan las que son de ascendencia germana. En especial aquellas que residen en las lejanas colonias alemanas del interior del país, que vienen a la capital para cumplir con sus diligencias.

Uno de los principales problemas con que tropieza el que asiste a este establecimiento es la falta de un lugar donde estacionar su rodado. La transitada calle Cerro Corá no permite el estacionamiento de vehículos aunque en última instancia ello ocurre en flagrante violación de los reglamentos. Además el que deja estacionado su rodado sobre esta arteria, no puede estar tranquilo a causa de los numerosos micros que pasan raudamente por el lugar.

En el interior del local, uno encuentra salones de regulares dimensiones donde reina el calor a toda hora. La casa ha instalado ventiladores de techos que son insuficientes para airear el lugar y entonces lo único que resta es servirse los alimentos soportando la fuerte temperatura.

Estos salones –otrora habitaciones de las personas que vivían en el sitio- no cuentan con ningún decorado especial y sus paredes exhiben una fina capa de polvo que bien podría ser eliminada sacudiendo bien las mismas todos los días. La iluminación es buena y está dada por pequeños faroles incrustados en las paredes. En uno de los salones, el primero de la izquierda al entrar, también se ve un gran espejo biselado donde las coquetas damas pueden retocar su maquillaje.

El “Germania” también posee un patio en la parte de atrás, donde son ubicadas varias mesas. El lugar es un poco más agradable, aunque el calor persiste, pero sus dimensiones son pequeñas por lo que el sitio se llena enseguida y uno debe ubicarse en el interior de los salones.

Este patio está lleno de plantas y a veces uno debe agacharse ante algunas ropas –casi siempre un mantel o varias servilletas- que están colgadas de una cuerda en el lugar. Pero si uno logra una mesa en este sitio siempre va a estar mejor que dentro de uno de los calurosos salones del “Germania”.

EL MOBILIARIO

El mobiliario de la casa es bastante bueno aunque no puede disimular los años que tiene. Las sillas son algo duras y uno no encuentra comodidad en las mismas. Inclusive existen algunas que son algo bajas en relación a la altura de las mesas.

Los manteles y servilletas se  encuentran en buen estado y es posible que las mozas cambien los mismos si uno lo exige. Los cubiertos, en especial los cuchillos, llevan varios años de uso y son un poco obsoletos. Los tenedores parecer ser más nuevos aunque no son excelentes. Algo que se puede destacar, las vinagreras son buenas y todos sus componentes llevan tapas, algo difícil de hallar en los distintos restaurantes y bares de nuestro medio.

Los vasos y copas se encuentran en buen estado pues han sido eliminados los que registraban picaduras u rajaduras.

EL MENU

El menú como ya se dijo es variadísimo y es una de las principales atracciones del “Germania”. Su “carta” escrita en inglés y español, trae una increíble cantidad de comidas capaces de satisfacer al cliente más exigente y más voraz.

Desde las “entradas” hasta las menudencias uno puede elegir “riñón al vino con arroz” o tal vez “Seso a la milanesa o revuelto” hasta la democrática “lengua en salsa de tomate”.

También el Germania ofrece los platos del día para aquel que guste de servicios algo raro o distinto. Asimismo la “carta” consigna numerosos platos especiales entre los que se encuentran “Strogonoff de lomito con arroz y otros que harán las delicias de los asistentes.

La comida es excelente y es servida de forma abundante, aunque para ello haya que aguardar un poco. Parece que el “Germania” pese a poseer una buena cocina, no tiene el número de personal requerido para atender a todos los pedidos No obstante el hecho de aguardar algunos minutos hace más sabrosa la comida.

LAS BEBIDAS

Al variadísimo menú, el “Germania” une una gama interesante de bebidas. Desde el sabroso chopp que puede ser solicitado en la categoría de grande, 40 guaraníes, el “Lufthansa”, 45 guaraníes, el chicp 35, hasta los más sofisticados vinos franceses, están al alcance del cliente.

El que simpatiza con el whisky puede tomar una raya de Etiqueta Negra cuyo costo es de 120 guaraníes, por una Etiqueta Roja solo 80 guaraníes. La cerveza alemana cuesta 150 guaraníes. La “carta” también trae una extensa lista de vinos españoles, argentinos y por supuesto nacionales para los que deseen los mismos.

Una de las falencias que también soporta este establecimiento es la ausencia de muchos ejemplares de la “carta”. Apenas uno le puede echar una ojeada cuando la moza enseguida le pide la misma para otro cliente que recién llegó.

El propietario del lugar también podría mejorar el servicio de mozas. Las mismas tienen uniformes, pero son lentas y algunas inclusive debido a los años que llevan en el sitio son un poquito rezongonas y uno debe cuidarse de no ser sacudido. Pero no obstante con un poquito de buena voluntad esto se supera y todo sigue bien.

En materia de postres el “Germania” tiene una interesante variedad. La “carta” señala desde el conocido dulce de mamón hasta la sofisticada torta helada. Tal vez porque el dulce de mamón sea de fabricación casera no se ponga en él toda la atención que requiere, pues cuando el periodista que escribe esta nota fue a cenar al local, recibió este postre con una mosca, algo en verdad, bastante desagradable y que un restaurante como el “Germania” no puede permitirse.

Los baños de este establecimiento son de escasas dimensiones y cuentan apenas con una minúscula toalla para los clientes. El papel higiénico es suplido con otra clase de papel, a veces de diario, además que la higiene de los mismos no es buena. Para llegar a los mismos, se debe transitar por estrechos pasillos a veces molestando a otros clientes lo que resta categoría a este lugar».

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