TablasAlagló (1)Y lo hace en un escenario que es toda una joyita arquitectónica, en un espacio multiuso donde convivirán obras de arte, obras de teatro, eventos culturales. Allí metió un coqueto café en donde a más de su producción gastronómica habitual ofrecerá un servicio “gourmet” con pequeños platos de alta cocina y con productos de repostería de vanguardia. Y para identificarse con el ambiente que se vive en el lugar adoptó el nombre de Las Tablas Alagló.

Sobre la calle Malutin al 263 casi Guido Spano, Casa Mayor Galería de Arte habilitó un espacio multicultural que consta de una amplia sala de exposiciones de artes plásticas y visuales, un pequeño teatro en segunda planta para 50 personas y una terraza para realización de eventos. A nivel de la planta baja se acondicionó un área destinada al café Las Tablas Alagló con capacidad para unas 50 personas contando con la pequeña terraza con frente a la calle.

El desarrollo arquitectónico del pequeño complejo,  está basado en un proyecto elaborado por el arquitecto Carlos Colombino, el desaparecido artista plástico que concibió la obra como una conjunción de espacios de diverso uso pero integrados de manera no convencional y con su sello personal. En el conjunto, el café Las Tablas Alagló aparece como un paso obligado para circular por los distintos ambientes. Y constituye un punto de encuentro y de transición en la circulación que genera la coexistencia de espacios para diversas manifestaciones culturales.

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Arriba a la izquierda, un eclair, a la derecha un financier. Abajo, un tartalin y a su lado un «charlotte». Las nuevas propuestas con el sello Alagló.

Sabores Alagló es una empresa familiar, en el estricto sentido de la palabra, nació como un restaurante de barrio allá por el año 1998 y en el 2013 se volvió un poco más cosmopolita abriendo un local en el barrio Las Mercedes. Allí pasó a llamarse Sabores Alagló, significando con ello que a pesar de los cambios llevaba la impronta de la creadora Gloría Torrás. Ahora da un paso más allá y busca identificarse como un café cultural, que en atención al teatro que existe en el lugar pasó a llamarse Las Tablas Alagló.

Por imperio de las circunstancias la tradicional propuesta de Sabores Alagló tuvo que dar un giro de rosca para proponer algo más elaborado, sofisticado o “gourmet”, a fin de adecuarse al ambiente en que fue a insertarse. Así es que contrataron los servicios de Ivonne Huber, una joven que recientemente regresó de Francia donde realizó estudios superiores en materia de repostería. Entonces, en medio de un ambiente donde se respira inspiraciones creativas la gastronomía no podía quedar atrás.

En la repostería, Yvonne recurrió a un repertorio que aprendió en Francia. Técnicas de vanguardia, sabores poco habituales para sustituir al famoso dulce de leche o al dulce de guayaba o al abuso del chocolate.  En general, postres más livianos y menos empalagosos. La estrella en la materia son los éclairs, receta clásica francesa que tiene una masa parecida a los profiteroles y que da oportunidad a la utilización de diferentes tipos de cremas como relleno.

Probamos uno que llevaba un cremoso de naranja, cítricos confitados y cabellos de ángel de dulce de batata. En el menú también había uno con una crema de vainilla de Madagascar (vainas), y almendras tostadas caramelizadas por encima, haciendo un interesante juego de texturas. Por último un éclair de coco y guayaba. Delicioso cremoso de coco, dulce de guayaba concentrado y escamas de coco.

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El coqueto espacio interior del café. Más allá puede verse una pequeña terraza a la altura de la calle. Un espacio donde convive con la cultura.

No podían faltar los Entremets, tan de moda en la gastronomía local. Lucía uno denominado choco-maní en cuatro texturas: mousse de chocolate belga, corazón de ganache y manteca de maní, crocante de cacahuete y bizcochuelo dacquoise. Después están las “Charlotte” , famosas por sus forrados de bizcochos. Las hay de rosas y frutillas y las de chocolate con leche, mango y limón.  Y por último un Financier mburucuyá y cream cheese, que lleva: crocante masa sablée, suave financier con un toque de limón, intenso cremoso de mburucuyá, compacta crema de queso, arándanos y mermelada de mburucuyá.  El precio de estos platos dulces oscila entre 14 y 16 mil guaraníes.

En la materia de salados brillan las bruschettas que las hay de: queso de cabra, rucula y miel infusionada a las finas hierbas sobre pan de campo;  Salmón, guacamole y cream cheese sobre pan integral con semillas y Jamón crudo, tres texturas de tomates cherrys al romero, pasta de olivas y albahaca. Todos a 25 mil guaraníes. Una hamburguesa hecha en la casa, un wrap de zanahoria al comino, cubitos de naranja, hummus y cilantro. Pero la vedette de las tablas es una precisamente una tabla que lleva quesos variados: camembert al horno con miel y cebollitas, azul, tomme vadoise, gruyere, tipo ibérico, queso de cabra con nueces, jamón crudo suave, salame, tres salsas, mermelada de morrones, hummus y crema de sardinas. Además de zanahorias en juliana y pepinillos, tortilla española con cebolla y romero, almendras tostadas al curry. Hay versiones para dos personas a 80 mil guaraníes y para cuatro a 150.000 mil guaraníes. Con una botella de vino o una jarra de sangría.

Las Tablas Alagló también tiene los productos que tradicionalmente ofrece Sabores Alagló en sus otros locales, tales como los bocaditos clásicos fritos o al horno:  empanaditas, croquetitas, milanesitas y sandwichitos, tartaletitas, y canapes. Entre los típicos figuran: mbejucitos, mini payagaua, pastelitos de mandioca, mini chipa so´o, sopa paraguaya y chipa guazú. Y ahora están con los productos de Navidad que venden en la pequeña tiendita que está al lado del café.  Las Tablas Alagló está abierto de lunes a sábado de 09:30 a 19:00. Tiene un menú del día bastante accesible.

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