El anuncio de la final. El trofeo era para el campeón. Pero como hubo dos no sabemos que destino tendrá.
El anuncio de la final. El trofeo era para el campeón. Pero como hubo dos no sabemos que destino tendrá.

Sebastián Guggiari y Massimiliano Corsi fueron declarados campeones del Primer Campeonato de Pizza organizado por la  Società Noi Siamo Discendenti, una entidad que agrupa a los descendientes de italianos. Uno solo debió ser el ganador pero las complicaciones que se originaron en la final obligaron a los responsables a tomar una decisión salomónica. Hubo una acalorada discusión a través del wasap que ponía en tela de juicio el espíritu de camaradería que se quería infundir con la competencia. Es que corría la sangre italiana.

Cinco horas antes de cumplirse el plazo en que debía finalizar las votaciones y darse a conocer al ganador del campeonato, la comisión directiva del Noi Siamo Descendenti decidió convocar a una nueva competencia final para los días 2 y 5 de julio, debido a algunas irregularidades denunciadas por los competidores. Y allí ardió Troya, ya antes había algunas participaciones incendiarias en las redes sociales. Casi casi podría decirse que se discutían a los gritos. El fuego se apagó a eso de las 22:00 con el anuncio de que ambos fueron declarados campeones. El resto es historia. Pero nosotros la vamos a contar.

ORIGINAL TORNEO. La Noi Siamo tuvo la brillante idea en esta época de pandemia para incentivar a las pizzerías y de paso difundir la cultura italiana, que es uno de sus objetivos. La competencia fue virtual. Los concursantes presentaban una foto de su pizza y detallaban la receta. Con esos datos los miembros de la Noi Siamo votaban en una encuesta a través del Facebook. La idea prendió rápidamente y generó una gran participación y expectativa. La entidad afilió en este pequeño periodo, aproximadamente a 2.000 nuevos miembros que se entusiasmaron con la iniciativa.

TODO PRINCIPIO TIENE FINAL. El campeonato comenzó con 16 participantes. La condición era que el participante tuviera una vinculación con Italia, un poco más allá que la simple pizza. Por ejemplo, por el nombre, por ser descendiente, por la receta, etc. El sistema fue llave por eliminación directa, octavos, cuartos, semifinales y final. Hasta aquí llegaron, por simple mayoría de votos, Sebastián Guggiari, por Guggiari+Pizza+Arte y Massimiliano Corsi, un empesario italiano afincando en La Paloma, aficionado cocinero.

EN LA COLA ESTA EL VENENO. La final contó con la participación de un jurado integrado por Colaso Bo (juez de MasterChef) y José Zanotti (Presidente del Circolo Italo Paraguayo). Por ese motivo, los finalistas debían enviar a estas personas una copia física de la pizza, idéntica a la de la foto que presentaban para el concurso.  Cada jurado emitió un voto y el público tenía a su cargo el tercer voto. El resultado de las votaciones del público se conocía al instante, no así la del jurado. En la votación final, el resultado estaba siendo liderado por Sebastián Guggiari pero antes de llegarse al cierre y al anuncio del ganador se produjeron las protestas.

Arriba la foto de la pizza física que Guggiari presentó a los miembros del jurado. Abajo, la foto de la pizza que subió para que votaran los participantes. Al costado la reglamentación que exigía que ambas pizzas sean idénticas.
Arriba la foto de la pizza física que Guggiari presentó a los miembros del jurado. Abajo, la foto de la pizza que subió para que votaran los participantes. Al costado la reglamentación que exigía que ambas pizzas sean idénticas.

ACUSACIONES RECIPROCAS. El que tiró la primera piedra fue Massimiliano Corsi. Dijo que Guggiari no cumplió el reglamento al presentar al jurado una pizza distinta a la de la foto que sometió al concurso y habló de “fraude” porque obsequiaba pizzas a sus adherentes y lo comparó con una compra de votos. Esto caldeó los ánimos del sector de Guggiari que alegó que Colaso Bo participó en la votación a favor de Corsi. Según la explicación de los directivos que recogió la versión del chef, ese voto se hizo con la cuenta de Tony Italia, que es una marca comercial y no una cuenta personal, por lo que pudo haber votado cualquier otro con acceso a esa cuenta.

LA ROSA Y LA REINA MARGARITA.  Massimiliano Corsi presentó para la final una pizza a la que la llamo La Rosa, porque los toques de jamón que llevaba estaban presentados como una flor de rosa. Guggiari presentó La Reina Margarita, una pizza margarita, cuadrada, con los colores de Italia que llevaba una corona de metal en alusión a la reina en cuyo homenaje se creó la conocida pizza. Sin embargo, a los jueces les llegó una pizza redonda y sin la corona. Corsi alegó que si sabía esto, no se hubiera afanado tanto en elaborar las rosas de jamón. Ante esta situación, los organizadores decidieron hacer nuevamente la final. Y como parecía que la contienda estaba a favor de Guggiari, este se negó a una nueva competencia y los que estaban a su favor incendiaron el wasap con sus comentarios.

EL MEA CULPA DE WALDO.  Waldo Emerson Viapana, presidente de la Società Noi Siamo y principal impulsor de la iniciativa asumió toda la responsabilidad por las falencias  ocurridas. A su favor podemos decir que tuvo el acierto de saber sobrellevar esta iniciativa desde sus inicios. Además como administrador del grupo de wasap donde se generaron todas las disputas, dio una amplia libertad a todos los integrantes del mismo para expresar sus opiniones, las que deben entenderse que se formularon dentro la extrovertida manera que bulle dentro de la sangre italiana. Por suerte la sangre no llegó al río.

 

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