“No es por tener ojos celestes y una buena fachita”

16 noviembre, 2016
Otra del homenaje

Rodolfo brindando con Teresita O´Hara, presidente de la Asociación de Chefs del Paraguay, Marcela Bacigalupo, ministra de Turismo y Fernando Griffith ministro de Cultura. Al costado los miembros de la directiva de la Asociación de Chefs.

Todo comenzó con el recorte de un conocido diario francés, hace veintitantos años. Así comenzó su carrera, que estuvo llena de esfuerzos y sacrificios. Confesó que nada le regalaron por tener ojos celestes y una buena fachita. Que dormía en los bancos de las plazas y en los subtes haciendo hora para ir a un segundo trabajo. Pasaron 15 años en el Mburicao, 18 años en televisión y ya van cinco en Tierra Colorada. El trabajo sigue siendo sacrificado pero ahora lo hace desde un privilegiado lugar entre los 50 mejores de América Latina.

Rodolfo Angenscheidt fue homenajeado anoche por el Gobierno y por la Asociación de Chefs del Paraguay porque el restaurante Tierra Colorada fue incluido en el listado Latin America’s 50 Best Restaurants. Por primera vez Paraguay figura con un representante en el ranking elaborado por la revista británica Restaurant. En la oportunidad, también el chef recibió un reconocimiento por su trayectoria en la gastronomía.

Justamente de su trayectoria habló Rodolfo cuando agradeció el homenaje que le rendían. Así se refirió a algunos detalles pocos conocidos de su carrera profesional y de su vida familiar. Al hecho ya conocido de que desde muy chico agarraba hacia la cocina y que en los test vocacionales del colegio siempre apuntaba hacia gastronomía y hotelería comentó que todo comenzó con el recorte de un diario.

Su mamá, Mirtha Dos Santos tenía una boutique en Asunción y periódicamente viajaba a Francia para traer cosas. Un día trajo una hoja del diario francés Le Figaro, en dónde se informaba que el célebre restaurante Maxim’s de París inauguraba su escuela de cocina. “Hacia ahí me fui, sin saber cómo se decía cebolla en francés. Solo sabía champiñón y la Torre Eiffel”. Era la época en que su propietario era el célebre modisto Pierre Cardin.  Fue el inicio de una ardua formación profesional.

“Cuando uno vuelve de Francia, cree que lo sabe todo y en realidad hay que empezar de vuelta”, contaba Rodolfo y recordaba que en el tiempo que hacía pasantías en los restaurantes en otros países dormía las siestas en los bancos de las plazas o tirado en la silla de alguna estación de tren, haciendo tiempo para ir a otro trabajo. “A veces decía que estoy haciendo acá teniendo todas las comodidades en mi casa” se decía mientras que la otra parte de su cerebro le instaba a mantenerse tranquilo que algún día le iba llegar el tiempo de la cosecha.

“Cuando volví definitivamente tuve la suerte de abrir el restaurante Mburicao, en el año 1995 y allí estuve trabajando 15 años como chef. Tenía 25 años. Algunos dicen que hubo un antes y un después del Mburicao y yo me sentía imparable por momentos, hasta que Dios me mandó una enseñanza desde arriba. Me cortó la cabeza y me dijo tranquilízate un rato”.  Se refería bastante emocionado a la muerte que sorprendió a su pequeña hija, víctima de una grave enfermedad.

Tuve que sacrificar muchas cosas familiares por dar prioridad a lo laboral.

“Me costó salir de eso y creo que mi angelito que está en el cielo también es parte de todo este proceso y de toda esta alegría que estoy teniendo, con mi familia, con mis compañeros de trabajo, mis empleados. Acá hay mucho sacrificio, muchos dedos cortados, mucha inversión, en paladar, en escuelas y trabajos. Tuve que sacrificar muchas cosas familiares por dar prioridad a lo laboral”.

“La gastronomía es un día a día desde muy temprano hasta muy tarde no es que mañana vaya a cambiar algo, todos los días, es bastante más sacrificado que otras profesionales que trabajan ocho horas y después van a casa a ver la tele. A lo que quiero llegar es que nada es por tener ojos celestes y por tener una linda fachita”, dijo finalmente.

Durante el acto de anoche también habló el ministro de Cultura, Fernando Griffith quien dijo que el logro de Rodolfo Angenscheidt es muy valioso. “De algún modo sentimos que Paraguay está renaciendo a través de estas cosas, a través de valorarnos y reconocernos porque es una necesidad humana. Es apenas el comienzo de algo mucho más grande, yo los veo con deseo y talento suficiente para conquistar mucho más. Ya les veo con estrellas Michelin”.

Por su parte, la ministra de Turismo Marcela Bacigalupo, señaló que el turismo y la gastronomía son aliados estratégicos. Son dos industrias importantes en el desarrollo de una marca país. “No celebramos solo tu carrera sino tu último éxito, el hito de colocar a Paraguay en un ranking importante de la gastronomía. Sigamos apostando a trabajar juntos en la imagen turística y lo mejor de nosotros a través de la gastronomía”.

El evento se realizó en el Roof Top de Heineken en la Torre II del World Trade Center. Estuvo organizado por la Asociación de Chefs del Paraguay. Los ministros de Turismo y Cultura entregaron a Rodolfo Angenscheidt placas conmemorativas y la Asociación una medalla alusiva. Estuvieron presentes colegas cocineros y chefs así como invitados especiales.

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