Diosnel Miranda mostrando los cuchillos con los que acostumbraba a filetear el atún
o el salmón para preparar sushi, En los últimos 25 años fue el sushiman del restaurante Sukiyaki.
Tenía 64 años. Desde hace 25 años era el sushiman del restaurante japonés Sukiyaki. Fue el primer paraguayo que se especializó en la preparación de sushi, el tradicional plato de la gastronomía japonesa. Casi de casualidad, a sus 40 años dejó su trabajo en la construcción y se inició en la cocina. Se llamaba Diosnel Miranda y era la cara visible de la cocina del emblemático restaurante. Tenía seis hijos.
Días pasados falleció Diosnel Miranda, no pudo superar las complicaciones que le ocasionaron una insuficiencia cardiaca que padecía. Estuvo internado varios días y sus hijos comentaron que aun en convalecencias mentalmente seguía fileteando pescado y elaborando niguiris. Abrazó tan fuerte la profesión que había aprendido a los 40 años tan diferente a la que había conocido de joven.
“El señor vio en mí cualidades como la amabilidad, corrección y creyó que sería un buen sushiman. A mí siempre me gustó la cocina, pero nunca me imaginé que podría terminar como sushiman”, nos dijo hace varios años atrás. Se refería a Kazunori Uchiyamada, quién desde 1976 se hizo cargo del restaurante Sukiyaki, perteneciente a su familia.
El Sukiyaki nace en 1970, ya en su locación de Constitución casi Pettirossi, frente al edificio del IPS. Era el más antiguo restaurante japonés de la ciudad y por ende uno de los pocos que servía sushi. Desde sus comienzos funcionó también como un hospedaje, especialmente para los japoneses que llegaban a la ciudad. Para el año 2.000 el modesto hospedaje se convirtió en un hotel varios pisos.

Y allí entró en escena Diosnel, quién se especializaba en la colocación de mármol y granitos, especialmente en los edificios en altura que se construyeron en Asunción, por aquellos años. Fue el quién colocó la barra de la estación de sushi del Sukiyaki sin intuir siquiera que con el tiempo sería su mesa de trabajo. Iba y venía durante la construcción que duró aproximadamente un año y fue allí donde Uchiyamada se fijó en él.
Comenzó a trabajar en el año 2.001 y vino una chef japonesa que durante todo un mes estuvo enseñándole. Abandonó completamente su antigua profesión de colocador de mármol y granitos. Y se adentró en la cocina japonesa. “Me gustaba el nuevo trabajo, me atraía el reto, era diferente para mí, era como entrar en otra cultura”, nos había confesado en una nota anterior.
En aquella época, el sushi, era un plato que sólo se podía disfrutar en los pocos restaurantes japoneses. No había profesionales paraguayos especialistas en la materia. Recién con el boom gastronómico que experimento Asunción después del 2010, los consumidores asuncenos comenzaron a familiarizarse con ese plato y hoy día todo restaurante que se precie debe contar con sushi dentro de su menú. “Los paraguayos comen mucho sushi ahora, no es como antes, aquí el restaurante revienta los fines de semana”, nos había comentado.
“Yo nunca había comido sushi y desde que probé me gustó. Ahora también me gusta preparar sushi, y para ser un buen profesional tenes que saber comer, para poder entender lo que se hace o lo que hay que hacer. Primero se aprende a comer sushi, luego se aprende a hacer”, recordamos aquí algunas de sus expresiones.
Y cuando le preguntamos como se dio esa transición tan disruptiva de pasar de colocador de mármol a sushiman, nos dijo “esto es lo me gusta”, con ese carácter amable, tranquilo y Uchiyamada vio en él. Ya no estará ahí casi a la entrada del Sukiyaki detrás del mármol que colocó para su estación de sushi. Su hijo mayor, Kevin sigue sus pasos y ojalá que ame el sushi tanto como lo amó su padre.
