Un restaurante realmente diferente

26 enero, 2014

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El nombre del restaurante es: Un Lugar Diferente. Ese nombre no se trata del lugar común al que muchas veces solemos acudir para tratar de diferenciarnos de los demás por uno o dos detalles distintos. Es realmente diferente, desde el nombre, el lugar dónde está ubicado, el modelo de negocio y otros aspectos que le invitamos a conocer en esta artículo.

Un Lugar Diferente, está ubicado en López Moreira 5978 entre R.I. 3 Corrales y R.I. 6 Boquerón, en el barrio Villa Aurelia, un poco alejado de la ruta gastronómica que está marcada por los ejes de Senador Long-Carmelitas, Aviadores del Chaco-Eje Corporativo, Santa Teresa-Eje Residencial y por el centro de Asunción.

Un Lugar Diferente, no tiene un cartel que llame la atención sobre su ubicación. Está ubicado en una residencia particular, por lo tanto se trata de una residencia-bar o bar-residencia de acuerdo al uso que se le quiere dar en un momento determinado.

Un Lugar Diferente, no tiene una carta o un menú. Los clientes, que necesariamente deben hacer una reserva previa, son consultados en ese momento acerca de lo que quisieran servirse y el responsable los orienta sobre cómo decidir mejor su preferencia. Caso contrario deben aceptar las disponibilidades de platos de la casa.

Un Lugar Diferente, es atendido por su propio dueño.  No queremos decir con esto que el propietario siempre está presente. No. Queremos decir que el mismo toma las reservas, orienta a los clientes sobre el menú, los recibe, los atiende, les sirve, ayuda en la cocina y cobra la cuenta.

Un Lugar Diferente, atiende de miércoles a sábado en el horario de la cena. Tiene capacidad sólo para 20 personas.

Con esto basta y sobra para decir que realmente es Un Lugar Diferente. Veamos entonces las explicaciones que al respecto nos da su propieatario: Ricardo Grassi, argentino, 44 años, que desde el 2009 se afincó en Paraguay y estuvo trabajando para los restaurantes San Pietro, La Preferida y Para Cuando La Vida.

Después de una apresurada salida de Para Cuando La Vida, Grassi habilitó su restaurante hace tres meses en una residencia en donde inicialmente su esposa también iba a habilitar un complejo de bioestética. El lugar tiene capacidad para atender a unas 20 personas. “No estamos preparados para más”, dice pero aclara que para eventos pueden atender hasta 60 personas.

Su negocio se basa en la atención personalizada y en la elaboración de la comida en el momento. “Acá las salsas y los platos se preparan en el día. Nada se deja de un día para el otro, salvo la salsa pomodoro, que requiere un poco más de tiempo para su elaboración”.

¿Por qué no tienen un menú?

Las cartas a veces tienen una detallada descripción de los platos que quedan muy lindo, es fantástico pero a veces ni los chefs entienden. Por eso yo me tomo el tiempo para indagar cuál es la preferencia del cliente y lo voy orientando para que su elección sea la más correcta. No queremos darle el gusto al cliente si es que no le va a gustar.

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El restaurante tiene un pequeño espacio en el jardín, especial para tomar tragos o comer algunas picadas.

Además existe una cuestión de costo. Aprovecho al máximo la mercadotecnia, yo hago personalmente las compras de acuerdo a las reservas del día. A las 17:00 voy al supermercado y compro lo que vamos a necesitar. Por las dudas si no se realizan reservas siempre tenemos 4 o 5 porciones de cada plato. Los miércoles tenemos una corrida de pizzas con cerveza.

Cuando alguien realiza las reservas puede incluso pedir algo a la parrilla o platos especiales o incluso una paella de mariscos para dos personas.

¿Qué tiene de especial la cocina?

Para nosotros la premisa es el sabor, no podes venir a comer algo que no tenga sabor. Hacemos cocina internacional clásica, rico y fresco.  Dentro de lo que hay y lo que se sabe hacer todo se elabora en el momento. Los ingredientes que utilizamos son frescos y de primera calidad, el trabajo es muy minucioso.

No tenemos nada precocido, no marcamos el salmón, no existe marca de lomito, porque no es la misma cosa. (Se refiere a que en muchos restaurantes para acelerar la elaboración del plato ya tienen los cortes mencionados pasados por la sartén o la parrilla).

No tenemos especialidad pero la carne de cordero es la preferida. Hacemos una cazuela de cordero que ya es un clásico, también ravioles de cordero, empanados. Siempre tenemos 4 o 5 porciones de cerdo, vacuno, pescado, pastas y risottos. Tres o cuatro opciones diferentes de entradas. Siete a 10 opciones de platos principales. Lastimosamente, en la bodega no tengo todo lo que quisiera tener.

ricardo grassi

Ricardo Grassi, gastronómico y sumiller, argentino, radicado en nuestro país.

Grassi que ya lleva 27 años de experiencia en la gastronomía quiere revivir el espíritu de aquellos restaurantes en donde el mozo conocía a los clientes y con los que guardaba cierto trato de familiaridad. “El trato con la gente era diferente”,  recuerda.

Además de todos los detalles diferentes mencionados, Grassi  acota: “Acá los clientes se van a llevar dos sorpresas, la sorpresa del sabor y la sorpresa de la cuenta”, dice desafiante.  En Asunción todo el mundo sale a los lugares lindos no a comer bien,  solo quieren hacerse ver”.

Finalmente, describió y resumió la esencia de su restaurante: “No hay cartel, no hay menú, no hay mozo, atiende el dueño, el chef sale a atender, no hay publicidad, solo el boca a boca. Yo lo siento así”.

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