El presidente Santiago Peña, entrega a Nancy Ojeda el certificado de Marca País para
el restaurante I Love Paraguay, durante un acto realizado días pasados en el citado local gastronómico de Nueva York. Foto Gentileza.
El restaurante paraguayo de Nueva York, I love Paraguay recibió el sello de Marca País de manos del presidente de la República, Santiago Peña, quién se encontraba en la Gran Manzana asistiendo, en estos días, a la asamblea general de las Naciones Unidas. Se trata del primer restaurante paraguayo en el extranjero que recibe esa licencia. Hace casi dos décadas ese local es la principal imagen de la gastronomía y la cultura paraguaya en Nueva York.
La Marca País Paraguay es una estrategia oficial de competitividad internacional que busca posicionar la imagen, el potencial y la reputación del país en el exterior para atraer inversiones, impulsar las exportaciones y fomentar el turismo. Es otorgada a través de la Red de Inversiones y Exportaciones del Paraguay (REDIEX) dependiente del Ministerio de Industria y Comercio.
Esa Marca se otorgó ya a decenas de empresas (marcas) y profesionales (embajadores) del país, entre los cuáles se encuentran varios exponentes del sector gastronómico, entre ellos los embajadores Sarita Garofalo, Asado Benítez, Leyzman Salim, Negro Riveros, Nicky Stockl, Alma Guaraní (la selección paraguaya de Pastelería) y ahora I love Paraguay, el primer restaurante beneficiado.
I love Paraguay fue creado en el 2007 por el matrimonio de Carlos y Nancy Ojeda, quienes a sus dos hijos emigraron al país del norte, luego de incursionar aquí en el sector gastronómico. Comenzó modestamente y hoy es todo un portento. Es el mejor restaurante paraguayo en el extranjero y figura en las principales guías gastronómicas de Nueva York. Importa productos desde Paraguay y los vende a través de su sitio de e commerce. Por eso, es interesante recordar aquí la entrevista que le hicimos a Nancy en el 2015.

¿Cómo se les ocurrió la idea de poner un restaurante, dónde inicialmente se instalaron, con cuánto personal contaban, quiénes eran sus clientes?
Apenas llegamos aquí, conocimos lo que es «un Deli» o sea una tienda de Delicatessen, pero todo era dominicano, colombiano, hindú, brasilero, de todo, menos paraguayo, y yo le dije a mi esposo «algún día quiero un deli paraguayo». No sabíamos que existía un deli paraguayo en West Harrison, Westchester (queda a 32 millas de Queens), a donde nos mudamos, y nos contaron que se quería vender. Fuimos a ver, llegamos a un acuerdo y compramos, eso fue en el año 2002. Fue todo un éxito. Se llamaba Little Paraguay y nuestros clientes eran exclusivamente paraguayos.
En el año 2005 tuvimos una buena oferta para vender y lo vendimos. El en año 2007 mi hija Natalia, estaba casada con Fabio y decidimos abrir un restaurant paraguayo, pero nos dijo nuestro yerno que teníamos que hacerlo en Queens, donde hay más de 10.000 paraguayos residentes y nos pusimos la tarea de buscar el local.
Encontramos en Sunny Side (una zona residencial), y empezamos con la ilusión de todo nuevo negocio, pero los primeros años no fueron muy fáciles. No estábamos muy al tanto de tantas leyes como las que hay en New York, pero aprendimos de a poco. Costó mucho estar al día en todas las exigencias de la Ciudad.
Pero ya con toda la experiencia adquirida, decidimos en el año 2012 hacer una remodelación completa del local, además ya se unió a nosotros nuestro hijo Fabricio que tuvo muchísimo que ver en lo que es ahora I Love Paraguay Restaurant.
¿Y cómo consiguieron el personal?
Nuestro personal es Naciones Unidas. La señora encargada de toda la parte de las empanadas, sopa paraguaya, chipa guazú, chipa so’o, o sea toda la comida típica es ecuatoriana; ella ya era empelada nuestra en Little Paraguay Deli, aprendió todo a la perfección.
La persona encargada de las sopas, o sea caldo de pescado, vori vori, soyo, puchero, guiso es una paraguaya, y el que tiene a cargo toda la preparación de la parte de carne es también ecuatoriano, y cuenta con una ayudante de Guatemala. La persona que se encarga de la cocción de todo es un paraguayo y yo exclusivamente de la parte dulce. En el salón tenemos 2 meseras paraguayas, eso es imposible de otra nacionalidad; mi esposo es el encargado de toda la compra (ahí está el secreto) y nuestro hijo es el manager, que tiene a su cargo todo lo referente a contactos con clientes que no son paraguayos.

¿La clientela de qué nacionalidad es?
Nuestra clientela ahora es muy diversa; digamos que el 50% es paraguaya, y mediante el trabajo que está haciendo Fabricio, nuestra clientela americana está aumentando, puedes leer sus opiniones sobre nosotros en Yelp.com, son muy exigentes pero buenos clientes.
¿Siempre se dedicaron únicamente a la comida típica paraguaya?
Sabes que siempre nuestro menú fue exclusivamente comida típica paraguaya y jamás salimos de eso. En los primeros años venían los paisanos a pedir el desayuno «normal» que es Bacon (jamón), Eggs and Cheese (huevos y queso), o panqueques y por supuesto café, pero nosotros solo tenemos chipa, mbeju, chipa so´o, empanadas de carne, pollo, jamón y queso, choclo, ahhh la sopa paraguaya y la chipa guazú y por supuesto el famoso cocido.
Nunca nos salimos de nuestra comida y así les acostumbramos a comer todas estas cosas a los clientes y el cocido se volvió famoso entre ellos, le llaman Paraguayan Tea, así lo piden. Los paraguayos jamás toman café, solo cocido con leche con chipa almidón y sin falta las empanadas con mandioca.
¿Cómo y dónde se surten de las materias primas para elaborar las comidas típicas?
Aquí la materia prima tenemos abundante de la mejor calidad. Nosotros nos proveemos de un lugar que se llama Restaurant Depot, es una tienda enorme donde solo podemos comprar los dueños de restaurantes. Allí encontráis todo, no necesitas ir a 10 lugares para conseguir lo que necesitas, lo tenés allí totalmente. En cuanto a los productos típicos, solo compramos el almidón paraguayo para la chipa, porque la compañía Guaraní Shipping lo trae, parte de los panificados, chipitas, dulces, yerbas, yuyos, todo lo vendemos aquí,
¿Por lo que contás, el negocio que llevan adelante parece rentable? Es así verdaderamente?
Mira, no fue fácil al comienzo, cuando abrimos, mi esposo y mi yerno Fabio estaban en el negocio full time, mientras que yo y mi hija Natalia trabajábamos de niñeras para mantener nuestra familia y por qué no al negocio. El proceso de salir de la pérdida llevó como 2 años, por eso nosotros sabemos muy bien que la perseverancia te lleva al triunfo.
Es más, llegó un momento en que mi esposo y Fabio quisieron tirar la toalla, pero yo me opuse como un lobo feroz. Les dije: ¡Nunca vamos a hacer esto! Allí está todo nuestro sacrificio de Paraguay y de aquí. Renuncié a mi trabajo de 8 años que me costó mucho porque ganaba buen dinero, pe ro si eso no hacía hoy en día I Love Paraguay ya no existía, con eso no quiero desmerecer el esfuerzo de toda mi familia, solo que yo era la que más tenía experiencia en la gastronomía y sabía cómo podíamos salir adelante.
Fabio se retiró de la compañía, Natalia continuó la Universidad, terminó con honores Finanzas en el Pace University, hoy en día trabaja en la compañía American Express, tiene un hijo de 8 años. Fabricio también fue a la Universidad, pero prefirió seguir nuestros pasos en la gastronomía y es una ayuda imprescindible para nosotros.
Bueno todo se logra poniendo alma, corazón y vida en lo que haces y te tiene que gustar. En cuanto a tu pregunta si es rentable. Ahora sí, pero costó, pero creo que nuestro triunfo, por así decirlo, se debió a que nosotros nos adaptamos totalmente a «lo americano». Responsabilidad, honestidad, y respeto a las leyes, nos «mezclaron con ellos».
¿Cuáles fueron tus comienzos en la gastronomía?
En los años 70/80 yo fui bailarina del elenco estable del restaurante Hermitage. Me retiré completamente en el año 80 y me casé en el 82. Teníamos un local sobre la avenida José Félix Bogado casi General Santos. Se llamaba Petit Amour fue en sociedad con mi hermana y su esposo Raúl Navarro, ex arquero de Cerro Porteño, por eso era muy conocido, pero ellos solo estuvieron con nosotros por 2 años, y me quedé yo sola con el restaurante porque mi esposo tenía otro negocio, hasta que lo vendí en el ’99. También teníamos la cantina del Colegio Dante Alighieri, en el centro. y una hamburguesería sobre la Avenida Fernando de la Mora casi Bruno Guggiari que lo vendimos a El Mestizo.
